Test de diagnóstico rápido en Pediatría

Autor: Hospital Vithas Xanit Internacional | Categoría: PEDIATRÍA | Fecha: 13-02-2019

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¿Sabías que, en ocasiones, es imposible diferenciar la causa de muchas de las infecciones comunes de los niños simplemente con la historia clínica y la exploración?

Llevamos ya algunos meses de invierno, época en la que la incidencia de infecciones respiratorias y gastrointestinales es especialmente alta a consecuencia de la elevada circulación de algunas bacterias y, sobre todo, muchísimos virus (gripe, VRS, rotavirus…).

Con diferencia, las infecciones más frecuentes en esta época son las respiratorias (catarros, faringitis, bronquitis, bronquiolitis, etc.), que constituyen el principal motivo de consulta en estas fechas, tanto en la consulta externa como en urgencias. Aunque la inmensa mayoría de estas infecciones son de origen viral y no necesitan tratamiento, en ocasiones es muy difícil, prácticamente imposible, diferenciar estas infecciones virales de otras infecciones similares de origen bacteriano que sí pueden necesitar tratamiento antibiótico u otras medidas específicas.

Para ayudar a diferenciar estas infecciones, evitando así tratamientos antibióticos innecesarios o, en otras ocasiones, detectando de forma precoz posibles infecciones potencialmente importantes, el hospital Vithas Xanit Internacional dispone de una serie de tests rápidos que pueden realizarse en el propio servicio de Urgencias en pocos minutos. Veamos a continuación algunas de sus características principales:

1.- Test rápido estreptocócico del grupo A: El Streptococcus pyogenes, también llamado estreptococo del grupo A o, por sus siglas, EGA, es la bacteria causante de más del 90 % de las faringitis agudas bacterianas. En este sentido, es muy importante recordar que la inmensa mayoría de las faringitis son de origen vírico, sobre todo en menores de 3-4 años, y que solo dentro del pequeño porcentaje de faringitis que son producidas por bacterias, casi todas serán causadas por el EGA.

Clásicamente existen algunos signos y síntomas que se han asociado con mayor frecuencia a un tipo de faringitis determinado (víricas o bacterianas). Así, por ejemplo, la presencia de placas de pus en las amígdalas o de fiebre alta fueron considerados durante muchos años como sinónimos de infección por EGA y, por tanto, indicación inmediata de tratamiento antibiótico. Sin embargo, hoy sabemos, desde hace muchos años ya, que eso es completamente falso, ya que la gran mayoría de las infecciones consideradas bacterianas según esos criterios serán causadas también por virus, que son mucho más frecuentes de lo que se creía. Por tanto, aunque podemos estar seguros de que cuando una infección “parece” vírica, muy seguramente sea vírica, esta afirmación no es cierta en los cuadros que “parecen” bacterianos, los cuales, en su mayoría, también serán víricos.

Como consecuencia, está muy establecido desde hace tiempo que en aquellos casos en que se sospeche que se trata de una faringitis vírica (por ejemplo, niños menores de 3-4 años, mucosidad abundante, etc.), no es necesario hacer ninguna prueba, ya que podemos asumir que el diagnóstico es correcto. Sin embargo, cuando sospechemos estar ante una infección bacteriana (por ejemplo, niños mayores de 7-8 años con dolor de garganta intenso y sin mocos), muchas veces estaremos equivocados y es necesario realizar esta prueba para confirmarlo, pues es imposible diferenciar en estos casos unas faringitis de otras y, de no hacer el test y fiarnos solo de la impresión clínica, trataremos con antibióticos a muchos niños de forma innecesaria.

El test consiste en la toma de una muestra de saliva de la garganta con un bastoncillo, a la que se añadirán una serie de reactivos que nos darán un resultado en unos 10 minutos. Es sencillo, indoloro, aunque puede ser algo incómodo, rápido y bastante fiable, aunque no infalible. En ocasiones, se puede utilizar este test para el diagnóstico de otras infecciones causadas por el EGA, como la enfermedad perianal bacteriana.

Por tanto, y aunque por desgracia se sigue viendo en la práctica diaria, sobre todo por pediatras “antiguos” o por médicos no pediatras, es importante tener en cuenta que hoy día no se considera correcto por parte de la mayoría de los protocolos nacionales e internacionales iniciar tratamiento antibiótico para una faringitis sin haber realizado el test previamente, siempre y cuando se disponga del mismo, ya que sabemos que los síntomas y signos no son en absoluto fiables para establecer un diagnóstico de certeza.

2.- Proteína C reactiva (PCR) por técnica capilar: La PCR es una proteína presente en la sangre que tiene la particularidad de que, en presencia de una inflamación de relevancia en cualquier parte del organismo, se eleva de forma importante y de forma precoz, a veces antes de que la infección pueda dar síntomas más específicos. Por tanto, es muy usada para detectar la presencia de infecciones de forma inespecífica, ya que informa de que hay “algo” pasando en el cuerpo, pero no indica el qué ni dónde. Para que se eleve, es necesario que el proceso inflamatorio sea más o menos generalizado; es decir, si hay una infección leve o muy localizada (otitis, faringitis, cistitis, etc.), no se elevará, como tampoco se elevará ante la mayoría de infecciones víricas, aunque a veces puedan dar fiebre alta. No obstante, algunos virus concretos sí que pueden producir una subida moderada de PCR que a veces puede dar lugar a algunas dudas diagnósticas.

Otra ventaja importante de esta proteína es que, conforme la infección se va resolviendo, las cifras en sangre suelen ir bajando de forma paralela, por lo que también nos sirve para comprobar que la infección va mejorando.

Las infecciones que típicamente elevan la PCR son las infecciones bacterianas que llamamos “invasoras”, por ser especialmente agresivas. Entre ellas, podemos destacar la neumonía, la meningitis, la pielonefritis (infección en el riñón), la sepsis o la bacteriemia oculta (presencia de bacterias en la sangre sin otros síntomas asociados).

Aunque tradicionalmente la determinación de la PCR necesitaba de una gran cantidad de sangre que obligaba a tomar una muestra de la vena del paciente y, posteriormente, un procesamiento en el laboratorio que podría tardar más de una hora hasta obtener el resultado, en los últimos años la mejora de la técnica ha permitido la fabricación de máquinas, disponibles en nuestro hospital, capaces de determinar el valor de la PCR a partir de una mínima muestra de sangre obtenida por punción capilar (la misma que para la determinación del azúcar, por ejemplo) y, además, obtener un resultado fiable en menos de 5 minutos.

En general, usamos esta prueba cuando queremos confirmar que un proceso febril en el que no identificamos un foco claro en la exploración (situación extraordinariamente frecuente en Pediatría conocida como “fiebre sin foco”) se debe a una infección vírica que no requiere tratamiento alguno. Unas cifras bajas de PCR en estos casos hacen altamente improbable la existencia de otro tipo de infecciones más graves. Sin embargo, si comprobamos que la PCR está por encima de cierto nivel, es necesario descartar otras infecciones que pueden pasar desapercibidas en la exploración, sobre todo la neumonía, por lo que es frecuente que ampliemos el estudio con una radiografía de tórax. Si todo es normal y la PCR está anormalmente alta, el riesgo de infección bacteriana (bacteriema oculta) es alto y, dependiendo del caso, se puede iniciar un tratamiento antibiótico oral en casa o, dependiendo del estado general el paciente, incluso plantear el ingreso hospitalario.

Es importante tener en cuenta que, aunque muy útiles, estas pruebas solo están indicadas en algunas circunstancias concretas que serán valoradas por el profesional que le asista en Urgencias. En la gran mayoría de los casos, la historia clínica y la exploración física son suficientes para establecer el origen de la fiebre y, por tanto, este tipo de pruebas no resultan de ninguna utilidad.

3.- Otros tests rápidos disponibles: En este grupo, podemos comentar los tests disponibles para la detección del virus de la gripe, del virus respiratorio sincitial (o VRS, causante de la bronquiolitis) o de algunos virus causantes de gastroenteritis (rotavirus, adenovirus, norovirus). Los comentaremos brevemente y de manera conjunta porque tienen menos utilidad en Urgencia y comparten algunas características comunes.

En general, a diferencia de los anteriores, la determinación de estos virus no está indicada en pacientes que se van de alta a casa, reservándose normalmente para pacientes ingresados con fines puramente diagnósticos y epidemiológicos. Esto se debe a que, en todos estos casos, salvo quizá la gripe en algunas circunstancias concretas, el conocer que uno u otro virus en particular es el responsable de la infección no resulta demasiado relevante, ya que ni el tratamiento ni el resto de las medidas terapéuticas van a cambiar en función del resultado de la prueba. Por tanto, ya que no tiene ninguna repercusión a nivel práctico conocer el nombre del virus específico, tiene poco sentido realizarlos de forma sistemática a los pacientes vistos en Urgencias.

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