Obesidad infantil: cómo ayudar a que los niños tengan un peso saludable

Autor: Hospital Vithas Xanit Internacional | Categoría: Nutrición, PEDIATRÍA | Fecha: 28-11-2019

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En los últimos años el porcentaje de niños obesos es mucho mayor que hace 20 años, cuando no se hablaba de hábitos de vida saludable, según nos explican desde el Servicio de Pediatría del hospital Vithas Xanit Internacional

Evidentemente, hemos cambiado nuestro estilo de vida y eso nos ha perjudicado a nivel de salud. Como sociedad somos cada vez más sedentarios, estamos sometidos a estrés y el nivel de polución aumenta día a día. La dieta mediterránea que tanto nos enorgullece está siendo cambiada por comidas procesadas, no nos sentamos a comer en familia y no hacemos ejercicio suficiente.

Para intentar comprender el peligro de la obesidad infantil y la forma de superarlo, hemos hablado con un especialista en este tema: el Dr. Pablo Ercoli, pediatra del Hospital Vithas Xanit Internacional. Y la primera cuestión que se nos debe plantear es obvia:

¿A partir de qué parámetros se puede decir que un niño es obeso?

Al relacionar el peso y la estatura del niño, podemos conseguir un parámetro llamado Índice de Masa Corporal (IMC). Si lo comparamos con una población de su misma edad y sexo, podremos saber si, dentro estos parámetros, el índice se encuentra alto o bajo, lo que se cuantifica mediante los llamados percentiles. En este caso, los percentiles expresan el porcentaje de la población que presenta un IMC menor que el individuo estudiado. Aquellos niños situados entre el percentil 90 y el 97, se definirían como pacientes con sobrepeso. Los situados por encima del percentil 97, entrarían dentro de la definición de obesidad.

Consecuencias de la obesidad en la salud de los niños

Hoy sabemos que la obesidad es un estado proinflamatorio, que empeora la salud actual y también futura del niño (diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, etc.). En concreto genera problemas diversos, desde dolor de articulaciones, dolores de espalda o problemas para respirar bien, especialmente al dormir. También, cada vez más, problemas derivados en el colegio como bullying, que suele ser lo que más mueve al niño y a la familia a consultar a un especialista.

Además, como comentamos, en la edad adulta aparecerán hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes, problemas cardiacos… Por todo esto, ¡siempre es mejor prevenir!

¿Hay diferencias entre la alimentación de un niño y una niña?

La alimentación saludable y variada debería ser igual para todos, aunque es verdad, por ejemplo, que en la adolescencia se recomiendan más aportes de hierro en las niñas y más calorías en los niños.

En cuanto a las calorías diarias recomendadas, dependen estrechamente de la edad y de las necesidades particulares de cada niño. Aunque los pediatras suelen calcular las necesidades calóricas individuales, en general es mejor centrarse en comer sano, sin números de calorías como hacemos los “mayores”.

Alimentos saludables para una correcta alimentación infantil

En general los niños deben comer de todo, mientras sea saludable.

Las frutas y las verduras no puedan faltar nunca. Es recomendable comer 3 piezas de frutas y 2 porciones de verduras al día, 5 en total, ¡como los dedos de una mano! Y si ambas son de temporada mejor.

También los pescados y las legumbres son muy importantes. Otro alimento que nunca puede faltar para acompañar nuestras comidas es el aceite de oliva, eso sí, en las cantidades recomendadas por su elevada carga calórica.

Además, cada vez se insiste más en la importancia del consumo de frutos secos naturales, debiéndose evitar los frutos secos procesados (fritos, salados, garrapiñados, etc.).

Por último, tendremos que evitar las comidas procesadas y ultra procesadas, el exceso de sal, azúcares, grasas y proteínas. Evitar especialmente zumos envasados, bollería y bebidas azucaradas.

Menos zumos naturales y más piezas de fruta para los niños

Tomemos de ejemplo al zumo de naranja. Para llenar un vaso, exprimiendo sin pulpa, necesitaremos cerca de 6 naranjas. Eso nos aporta demasiados azúcares.

Además, también es fundamental su velocidad de absorción, lo que se denomina “índice glucémico”. Al extraer el zumo de cualquier fruta hacemos que este índice glucémico sea mucho más elevado, casi parecido al que tienen los azúcares refinados (caramelos, bollería, etc.), lo cual tiene efectos negativos conocidos sobre la salud. Tomar la fruta entera, además de reducir la cantidad neta de azúcar que se ingiere, hace que, gracias a la pulpa y al resto de componentes de la misma, el índice glucémico se reduzca considerablemente, lo que redunda de forma muy positiva en la salud.

Por tanto, es sin duda preferible comer una o dos naranjas enteras que un vaso de zumo natural elaborado con varias naranjas exprimidas.

Cómo deben actuar los padres con un hijo con sobrepeso

Lo primero es asumir que hay un problema y que además tiene solución.

Una dieta correcta y el ejercicio adecuado harán que tu hijo disfrute de una vida plena y saludable ahora y cuando sea más grande.

Tanto al sobrepeso como a la obesidad y a la desnutrición las podemos englobar en el concepto de malnutrición. Es probable que, aunque un solo miembro de la familia tenga el diagnóstico, todos en la casa tengan hábitos dietarios que se puedan mejorar. Ello nos hace pensar que la malnutrición es un problema familiar y social más que de una sola persona, y que cambiando hábitos mejoraremos la calidad de vida de todos en la casa.

Debemos volver a comer en familia, con tiempo, sin televisión de por medio. Volver a la comida “de cuchara”, recetas de la abuela y a la dieta mediterránea de productos de la zona. Además, si lo combinamos con ejercicio, ¡tendremos hábitos saludables para toda la vida!

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