Meningitis infecciosa en la infancia

Autor: Hospital Vithas Xanit Internacional | Categoría: PEDIATRÍA, XANIT SALUD | Fecha: 24-04-2019

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meningitis

¿Qué es la meningitis?

Las meninges son unas membranas que recubren el sistema nervioso central (SNC: cerebro, cerebelo y médula espinal) que cumplen, entre otras, funciones de protección. Entre ellas, se encuentra el líquido cefalorraquídeo (LCR), que rodea al SNC y también ayuda a estas funciones. Cuando un germen patógeno penetra estas membranas y alcanza el SNC, se produce una inflamación (“meningitis”) como consecuencia tanto de la actividad patógena del germen como de la respuesta defensiva del organismo ante la invasión. Algunos pacientes pueden tener además algunos factores de riesgo que los hacen especialmente propensos a determinados tipos de meningitis.

Además de las meningitis infecciosas, que son las más frecuentes, existen otras enfermedades que pueden originar inflamación meníngea por una activación anómala del sistema inmune en ausencia de infección (meningitis autoinmune).

En ocasiones, las meningitis se pueden acompañar de un cuadro de afectación generalizada muy grave conocido como sepsis.

 

¿Cuántos tipos de meningitis infecciosas hay?

La clasificación de las meningitis se puede hacer en base a distintos parámetros. En general, la más común es la que diferencia según el germen que ocasiona la infección. Así, se distinguen:

  1. Meningitis vírica: son meningitis producidas por multitud de virus diferentes. Son las más frecuentes.
  2. Meningitis bacteriana, producidas por distintas bacterias. Son las más graves. Las bacterias más frecuentes actualmente en nuestro entorno son el meningococo y el neumococo. En el caso del meningococo, existen varios subtipos (serogrupos) diferentes (A, C, Y, W, B), cada uno con algunas características específicas. En recién nacidos, los más frecuentes son los gérmenes relacionados con el canal del parto.
  3. Meningitis tuberculosa, por la bacteria que origina la tuberculosis. Son también graves, aunque son raras en nuestro medio en ausencia de factores de riesgo.

 

¿Es frecuente la meningitis?

Es importante destacar que, pese a la gravedad potencial de la enfermedad, actualmente es un cuadro infrecuente en España, produciéndose la mayoría de los casos en menores de 5 años, sobre todo menores de 1 año, y mayores de 65.

Centrándonos en la meningitis/sepsis meningocócica, que es la más frecuente entre las bacterianas, la incidencia ha descendido progresivamente durante los últimos 15-20 años. Las causas de este descenso son poco conocidas, aunque sí se sabe que estos microorganismos suelen tener periodos de actividad oscilantes en el tiempo que pueden ser imprevisibles, además de causar brotes en algunas comunidades cerradas (universidades, etc.). De hecho, en los últimos 2-3 años parece observarse en España que los casos están empezando a crecer de nuevo a consecuencia del aumento de algunos serogrupos emergentes, como se comentará a continuación.

A este respecto, existen grandes diferencias entre los distintos serogrupos. El más frecuente de todos en Europa y en España es el meningococo B, responsable de más del 40 % de todos los casos de meningitis en la edad pediátrica. Por otro lado, aunque son menos frecuentes en niños, es preocupante el ya comentado ascenso rápido que estamos observando a nivel mundial de otros serotipos como el W y el Y, responsables de en torno al 12 – 13 % de los casos en edad pediátrica, siendo estos más frecuentes en adultos jóvenes y mayores de 65 años.

 

¿Cuáles son los síntomas de meningitis?

Los síntomas, como en casi cualquier infección en pediatría, dependen de la edad del paciente. En general, cuanto más pequeño es el niño, más inespecíficos serán los síntomas, aunque la fiebre está presente en prácticamente todos los casos. En recién nacidos y niños pequeños, además, puede aparecer irritabilidad o somnolencia. En niños mayores, es más común el dolor de cabeza, los vómitos, la rigidez cervical o la tendencia al sueño. En todos los casos pueden aparecer convulsiones u otros signos de afectación neurológica. El abanico de posibilidades es muy amplio.

En cualquier caso, es importante tener en cuenta que estos síntomas pueden ser inespecíficos y acompañar a cualquier otro proceso infeccioso banal, por lo que, ante la duda, es fundamental la valoración el paciente por un pediatra.

 

¿Cómo se diagnostica la meningitis?

Es fundamental una historia clínica completa y una exploración física detallada para establecer el diagnóstico de sospecha de meningitis aguda. Ante esta sospecha, se suele pedir una analítica de sangre para comprobar ciertos parámetros que ayudan al diagnóstico y permiten diferenciar en muchos casos un tipo de meningitis de otro.

No obstante, la prueba definitiva y necesaria ante toda sospecha de meningitis para confirmar o descartar este diagnóstico es la punción lumbar.

En algunas ocasiones, pueden ser de ayuda la realización de pruebas de imagen, como la ecografía craneal o la tomografía computerizada (TC), siempre a criterio del pediatra.

 

¿En qué consiste la punción lumbar?

Es una técnica por la que se extrae una muestra de LCR (líquido cefalorraquídeo) a través de una punción en la zona baja de la espalda. También es utilizada para administrar la anestesia epidural que se utiliza en los partos y algunas cirugías.

Normalmente se realiza con anestesia tópica en forma de crema en la zona de punción, aunque dependiendo de la edad y el caso concreto, se puede realizar también bajo sedación con mediación generalmente intravenosa.

Es la única prueba que permite confirmar o descartar el diagnóstico de meningitis e identificar el germen causante de la infección, por lo que debe realizarse siempre ante la sospecha de meningitis y en ausencia de alguna de sus pocas contraindicaciones.

 

¿Qué complicaciones tiene la punción lumbar?

En manos expertas, es una técnica extraordinariamente segura. Las complicaciones son muy raras y casi siempre, locales (dolor tras la punción, sangrado local, etc.). En niños, el dolor o la rigidez en la espalda tras la punción son mucho menos frecuentes que en el adulto. En algunos niños, sobre todo recién nacidos y lactantes pequeños por su pequeño tamaño, la técnica puede ser algo más complicada y se puede necesitar más de un intento para conseguir una muestra válida (incluso puede llegar a no obtenerse muestra alguna).

 

¿Cuál es el tratamiento de la meningitis infecciosa?

La meningitis vírica no precisa tratamiento casi en ningún caso. Al igual que sucede en muchas otras infecciones virales, son procesos banales que se curan solos pasados unos pocos días, por lo que el único tratamiento son los analgésicos habituales para controlar los posibles síntomas (dolor de cabeza, malestar, etc.). Muchos de ellos ni siquiera necesitan ingreso hospitalario, pudiendo tratarse en casa. Una excepción importante es el caso de la infección por el virus del herpes (meningoencefalitis herpética), que sí es un cuadro muy grave que necesita ingreso hospitalario, a veces en UCI pediátrica (UCIP), y tratamiento antiviral intravenoso prolongado.

La meningitis bacteriana necesita en todos los casos ingreso hospitalario y tratamiento antibiótico intravenoso, a veces con más de un antibiótico hasta que se identifique el germen causal. Es un cuadro grave que puede necesitar ingreso en UCIP y medidas agresivas de soporte, como ventilación mecánica, etc.

Además, se pueden necesitar otros tratamientos según el caso, como corticoides, antiepilépticos o líquidos intravenosos.

 

¿Cuál es el pronóstico de la meningitis infecciosa?

Las meningitis víricas se curan solas y la posibilidad de complicaciones o secuelas es extraordinariamente rara, salvo en el caso de la meningoencefalitis herpética, que sí se asocia con un porcentaje elevado de secuelas neurológicas y mortalidad, incluso con tratamiento correcto.

La meningitis/sepsis bacteriana tiene una mortalidad de prácticamente el 100 % de los casos si no se inicia antibioterapia adecuada, aunque con un tratamiento correcto la evolución suele ser bastante mejor. Sin embargo, incluso cuando se inicia tratamiento precoz y correcto, aproximadamente 1 de cada 10 pacientes fallece y, de los que sobreviven, 2-3 de cada 10 presentan secuelas graves y crónicas.

No obstante, el pronóstico real depende de muchos factores (edad del paciente, tiempo de evolución, presencia de otros factores de riesgo, germen causal, etc.). En cualquier caso, se trata de cuadros que, aunque son poco frecuentes, son potencialmente muy graves y generan un gran impacto no solo en el paciente y su familia, sino en toda la comunidad en la que se desarrollan.

 

¿Cómo podemos prevenir la meningitis infecciosa?

Las meningitis víricas no se pueden prevenir. Los virus causales son múltiples y de circulación habitual entre humanos, por lo que resulta imposible evitar el contacto con ellos. La excepción vuelve a ser la meningoencefalitis herpética, en la que sí que existen algunas medidas para evitar la infección en el canal del parto en los recién nacidos, aunque no hay opción real de prevención en edades posteriores.

Las meningitis bacterianas se pueden prevenir mediante el uso de vacunas. Las meningitis graves por algunas bacterias muy frecuentes hace algunos años, como las producidas por Haemophilus influenzae o meningococo C, han disminuido drásticamente hoy en día (casi han desaparecido en el caso de Haemophilus) gracias a la vacunación de toda la población frente a estos gérmenes incluida en el calendario de vacunas financiado por el Sistema Público de Salud. Otra bacteria causante de muchos casos de meningitis es el neumococo, cuya vacuna (Prevenar®) ha sido recientemente incluida también en los programas de vacunación de toda España.

Por último, también se dispone de vacunas en el mercado privado frente al resto de serogrupos de meningococo. A este respecto, cabe destacar:

  • Vacunas frente a meningococo B: existen actualmente 2 vacunas en las farmacias, Bexsero® y Trumenba®. La primera se puede usar a partir de las 6 semanas de edad y la segunda, entre los 10 y los 25 años. Estas vacunas están recomendadas para todos los niños, sobre todo por debajo de los 5 años, donde la enfermedad es más frecuente. Afortunadamente, algunas comunidades autónomas han empezado incluirlas en sus calendarios de vacunación financiada y se espera que esta práctica se extienda al resto de España de forma progresiva.
  • Vacunas frente a meningococo ACWY: también existen 2 vacunas en las farmacias frente a estos 4 gérmenes, Nimenrix® y Menveo®. Recientemente la Comisión de Salud Pública ha informado que esta vacuna pasará a ser una de las financiadas para todo el territorio nacional próximamente, sustituyendo a la vacuna frente a meningococo C que actualmente se administra a los 12 años. Sin embargo, el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría recomienda iniciar la vacunación durante el periodo de lactancia, tal y como han empezado a hacer algunas comunidades autónomas.

En algunos casos concretos, como pacientes con factores de riesgo, brotes o personal de laboratorio, estas vacunas pueden estar financiadas por la Seguridad Social.

Además de las vacunas, se recomienda tomar tratamiento antibiótico preventivo ante contacto estrecho con casos confirmados de meningitis bacteriana, que, en caso de brotes escolares, puede extenderse a todo el personal y alumnado del centro.

Antonio J. Conejo Fernández.

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