Descubre todo lo que debes saber sobre la dermatitis atópica

Autor: Hospital Vithas Xanit Internacional | Categoría: Dermatología | Fecha: 30-05-2019

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La dermatitis atópica es una patología común, sobre todo en niños, que afecta en la actualidad a casi el 20% de los menores. Aunque generalmente remite con el paso de los años, también hay adultos que pueden verse afectados por esta patología. Hoy, el Dr. Enrique Herrera Acosta, nos explica qué es la dermatitis atópica y nos ofrece algunos consejos para tratarla, prevenirla y actuar en caso de que nuestro hijo, o nosotros, padezca esta patología.

¿Qué es la dermatitis atópica?

Se trata de una patología crónica de la piel que causa picor e inflamación de las zonas afectadas y da lugar a eccemas de diversa consideración, lo cual, además, deriva en otras lesiones como consecuencia del rascado. Después de un tiempo se puede traducir en engrosamiento y sequedad crónica de la piel. También afecta psicológicamente al paciente, con mayor irritabilidad, nervios y dificultades para descansar correctamente. Por tanto es un problema destacado para la calidad de vida de quienes la sufren.

¿Cuáles son sus causas principales?

Es una enfermedad genética fundamentalmente, existe una predisposición a padecerla, así que con frecuencia hay antecedentes familiares. Sin embargo, que se desencadene o no depende de algunos factores externos, como las condiciones ambientales muy frías y secas. La existencia de alergias alimentarias o a tejidos concretos agrava la situación.

¿A quiénes afecta? ¿Afecta a todo el mundo por igual?

Los primeros brotes  suelen aparecer en los primeros meses de vida. De hecho, casi un 20 por ciento de los niños la padecen. Habitualmente, se diagnostica en la infancia y en la mayoría de los casos tiende a ir desapareciendo de camino a la madurez; no obstante, también hay descritos casos de adultos debutantes con dermatitis atópica.

¿Existe alguna manera de prevenir la dermatitis atópica?

No existe una cura, ni un tratamiento único. Sin embargo, está comprobada la eficacia de las medidas preventivas y el buen cuidado personal de las pieles atópicas. Es imprescindible el diagnóstico personalizado de un profesional especialista en Dermatología, para que cuando se producen brotes o lesiones importantes el paciente reciba el tratamiento adecuado y la prescripción farmacológica específica con la dosis correcta.

¿Qué tratamientos o recomendaciones daría para evitar su aparición?

La sequedad del ambiente son malos compañeros de las personas con dermatitis atópica. Por eso es importante mantener una correcta hidratación de la piel. Los atópicos tienen una barrera cutánea debilitada de base, por eso la falta de humedad en el ambiente favorece la extrema sequedad de la piel, que tiende a quebrarse y aumenta las probabilidades de que aparezcan los eccemas y las lesiones cutáneas propias de la enfermedad.

Las temperaturas demasiado bajas tampoco son buenas, porque también reduce la hidratación, disminuye la generación de grasa de la piel y debilita aún más estas pieles tan vulnerables. El frío también aumenta la sensación de picor, el paciente se rasca más y empeoran las lesiones secundarias.

Se deben utilizar prendas de vestir 100% algodón, evitar cambios bruscos de temperatura y utilizar productos de higiene específicos, los que recomiende el dermatólogo en cada caso.

Las duchas o baños no pueden ser muy prolongados y el agua es mejor templada. El gel debe ser suave, también se aconseja el uso de aceites de ducha. No se deben hacer exfoliaciones ni usar productos abrasivos. La piel debe secarse sin frotar con la toalla, más bien ‘a golpecitos’.

Y un detalle que, a priori, parece ‘tonto’, es que hay que mantener las uñas cortas y arregladas; lo ideal es evitar el rascado, pero a veces se produce de forma inconsciente, por ejemplo, mientras se duerme, y cuanto mejor estén las uñas menos bruco será y menos agresión recibirá la zona afectada.

¿Cómo se debe tratar la piel atópica?

El uso de pomadas o cremas con corticoides  es el tratamiento general en casos de brotes leves-moderados. Como “cremas” de mantenimiento y ahorradoras de corticoides tópicos hay inhibidores de la Calcineurina,  Tacrolimus y Pimecrolimus, que los dermatólogos utilizan mucho en los periodos interbrotes.

Cuando la extensión de los eccemas es muy grande se recurre al tratamiento en ciclos con corticoides orales. Si el paciente requiere varios ciclos anuales o deja de responder a los corticoides, hay que pensar en optar por los fármacos inmunomoduladores, diferentes a corticoides, como la ciclosporina, el micofenolato de mofetilo, azatioprina, metotrexato…

Actualmente comienza también a haber resultados muy esperanzadores con fármacos biológicos, como dupilumab  Omalizumab o Ustekinumab, que se usan para otras patologías cutáneas y podrían ser eficaces en pacientes con dermatitis atópica grave.

¿Qué diferencias existen respecto a otras dermatitis, como la seborreica o la dermatitis de contacto?

Dermatitis seborreica: es una enfermedad cutánea que también se da por predisposición genética, pero también puede ser causada por hongos o exceso de glándulas sebáceas. Las lesiones aparecen en cuero cabelludo y rostro, con notable enrojecimiento y descamación. Esta es una gran diferencia con la dermatitis atópica que se observa en todo el cuerpo: en la cara, en las zonas de flexión del cuello, brazos y piernas, es decir en los pliegues de codos y rodillas, y, en los adultos, los daños aparecen en casi cualquier zona del cuerpo.

Dermatitis de contacto. Es la respuesta de la piel al contacto con una sustancia concreta, ya sea en un alimento, tejido u objeto… No tiene por qué ser una alergia, pero puede ser una pista de que existe una alergia.

Ahora que llega el verano, ¿Qué recomendaciones especiales se deben dar para este tiempo?

Sobre todo mucha hidratación, cuanto más mejor, pero no en las zonas con brotes por la dermatitis. La hidratación es un hábito preventivo, para evitar irritaciones. Cuando hay brotes, los cuidados dependerán de las recomendaciones específicas del dermatólogo.

En los baños, la palabra es moderación. No conviene que sean muy largos, ni en aguas muy frías o muy calientes.

La exposición solar suele ser un buen aliado en el tratamiento del eccema; tal es así, que utilizamos en ocasiones radiación ultravioleta de banda estrecha artificial para el control de los brotes. Aun así, siempre con moderación y sin quemarnos.

Por otro lado, esta época hay que tener cuidado con los baños en piscinas porque el cloro reseca mucho la piel, y por eso es necesario aclararse bien la piel tras el baño –es un hábito que es bueno para todos, pero muchísimo más para las personas con dermatitis atópica-. Por el contrario, el agua de mar es recomendable porque potencia los efectos beneficiosos del sol.

¿Se cura la dermatitis atópica?

Al tratarse de una enfermedad genética, la respuesta es no. La medicina puede paliar los síntomas, según la gravedad de los casos. Eso sí, puede desaparecer por sí misma con la evolución de cada individuo, o atenuarse con el paso del tiempo, pero no existe un tratamiento para curarla.

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