Todo lo que necesitas saber sobre la gripe

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in PEDIATRÍA, VARIOS | Posted on 03-02-2020

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La gripe, como todos los años en esta época, ya está aquí. Con la llegada del frío, la circulación de virus respiratorios aumenta entre la población, sobre todo la infantil. De todos los virus, el de la gripe tiene especial relevancia por su elevada frecuencia, el elevado impacto en la salud de los que la padecen y sus familias y sus posibles complicaciones. Hoy hablamos con el Dr. Conejo, Jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Vithas Xanit Internacional, y aclaramos algunas de las dudas más frecuentes que pueden surgirnos respecto a esta patología tan común en estos meses.

 

¿Qué es la gripe?

Es una infección producida por el virus de la gripe que afecta todos los años de forma periódica a todo el mundo durante los meses de frío, que varían entre ambos hemisferios.

 

¿Qué es el virus de la gripe?

Es un virus con gran capacidad de mutar que infecta fundamentalmente la vía respiratoria y se transmite de persona a persona a través del aire (tos, estornudos…), las manos u otros objetos que se hayan contaminado con el virus por contacto con las secreciones respiratorias o las manos de los infectados (pomos de puertas, barandillas, juguetes, etc.).

 

¿Cuántos tipos de virus hay?

Existen fundamentalmente 2 tipos de virus que infectan al ser humano: el tipo A y el tipo B. Aunque la proporción de uno y de otro va cambiando en cada temporada, en general el virus más frecuente es el de la gripe A.

Dentro de cada tipo, a su vez, existen muchos subtipos diferentes, ya que es un virus con gran capacidad de mutar y de evolucionar a nuevos virus diferentes. Como es un virus que varía tanto cada año, se hace necesario que la vacunación se repita cada temporada.

Así, el famoso virus de la gripe A(H1N1) que causó la pandemia de 2009 fue una variedad nueva de virus A que surgió ese año y que, desde entonces, ha seguido formando parte de los virus habituales que nos visitan cada temporada.

Es por esto por lo que no hay que alarmarse cuando hablamos de “gripe A”, ya que es el virus más común, aunque a todos nos pueda venir a la memoria la pandemia de 2009.

 

¿A quién afecta la enfermedad?

La gripe es una infección universal, con capacidad para afectar a todo el mundo, aunque mayoritariamente infecta a los niños < 14 años. Este hace que la población pediátrica sea la que más sufre la epidemia de gripe y, además, la principal transmisora de la enfermedad al resto de edades. Además, hasta un 20 % de las hospitalizaciones por gripe grave corresponden también a niños < de 14 años, la gran mayoría de veces en niños previamente sanos.

Sin embargo, la mayoría de los casos graves suceden en personas mayores de 65 años o con algunos factores de riesgo (enfermedades pulmonares, enfermedades cardiacas, etc.).

 

¿Cuáles son los síntomas de la gripe? ¿En qué se diferencia de un catarro normal?

En muchas ocasiones, los síntomas de la gripe y del catarro son indistinguibles, ya que la mayoría de los síndromes gripales son leves en niños.

En general, el síntoma principal de la gripe es la fiebre elevada (> 39º C) de inicio generalmente brusco, que se suele acompañar de dolores musculares y dolor de cabeza. Este cuadro genera gran malestar general y un quebranto importante, que muchas veces es fuente de preocupación por parte de las familias (el niño suele estar muy decaído, sin apetito ni ganas de jugar, etc.). Se suele acompañar de tos, mucosidad, dolor de garganta, congestión nasal y estornudos, aunque en general son de menor intensidad que en el catarro. La mayoría de las veces, los síntomas se resuelven solos en 5-8 días, aunque la tos y el cansancio pueden llegar a durar varias semanas.

Por el contrario, los síntomas del catarro y otras infecciones virales suelen iniciarse de forma progresiva a lo largo de varios días (primero empieza la tos y el moco y luego puedo aparecer la fiebre o el resto de los síntomas), la fiebre suele ser de menor intensidad, aunque también puede ser alta, y suele acompañarse de menor afectación del estado general y menor cefalea. Por el contrario, la clínica predominante será la afectación de la vía respiratoria superior, con mayor mucosidad, congestión nasal y tos más intensa. Por último, la duración de la fiebre suele ser menor en estos casos, de entre 3 y 5 días la mayoría de las veces, aunque el resto de los síntomas (tos, moco…) pueden tardar hasta 2-3 semanas en desaparecer del todo y se suelen solapar unas infecciones con otras.

 

 

¿Cómo se trata la gripe?

Al ser una infección viral, y aunque se dispone de algunos antivirales que podrían usarse en casos muy concretos, no existe tratamiento curativo capaz de acortar la duración de los síntomas que pueda aplicarse a la población general. Tal y como recoge el saber popular, la gripe “dura 7 días sin tratamiento y una semana con tratamiento”.

Lo único que podemos hacer es controlar los síntomas para que el paciente esté lo más cómodo posible mientras dura la infección. Si hay fiebre o malestar, se pueden usar los analgésicos habituales (paracetamol, ibuprofeno), evitando el uso de aspirina o compuestos antigripales que la contengan. También es importante mantener una buena hidratación y evitar otros agentes tóxicos irritantes, como el humo del tabaco. No se recomienda forzar la ingesta de alimentos. Es recomendable el reposo en domicilio, al menos hasta 24 horas después de la desaparición de la fiebre.

En pediatría no se recomienda el uso de fármacos anticatarrales, antitusivos, mucolíticos, compuestos antigripales, anticongestivos, antihistamínicos, vitaminas, etc., ya que no está demostrada su eficacia y se pueden asociar a efectos adversos. Los antibióticos no tienen ningún efecto beneficioso y deben evitarse en ausencia de complicaciones.

 

¿Cuándo se recomienda consulta con el Pediatra?

En la gran mayoría de los casos, la gripe se comporta como una enfermedad leve, de la que finalmente el niño se recuperará sin problemas. No obstante, conviene consultar al pediatra si:

  • La fiebre es muy elevada y persistente.
  • El niño está muy irritable o adormilado.
  • El niño tiene mal aspecto o dificultad para respirar.
  • Si le aparece una erupción en la piel.

 

 

¿Cómo puede prevenirse?

La gripe es muy contagiosa y es imposible evitar por completo la infección en época epidémica. No obstante, algunas medias pueden minimizar el riesgo de infección. Las medidas higiénicas generales, centradas en la correcta higiene de manos, han demostrado disminuir parcialmente la transmisión del virus y son universalmente recomendadas, como también lo son otras medidas como el uso de pañuelos desechables, taparse la boca, con el brazo mejor que con la mano, al toser o estornudar o el uso de mascarillas en determinados ambientes.

La medida más eficaz que tenemos hoy día para evitar los casos graves es la vacuna antigripal. Aunque no tiene una eficacia del 100 % (ninguna vacuna la tiene), sí se ha mostrado útil en evitar hasta un 60 % de los casos graves, dependiendo del grado de concordancia entre los virus incluidos en vacuna de cada año y los virus que finalmente circulan en cada temporada.

El Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría recomienda la vacunación antigripal en los siguientes casos:

  • Grupos de riesgo: niños a partir de los 6 meses de edad y adolescentes en determinadas situaciones o con enfermedades de base (diabetes, asma, etc.).
  • Niños sanos a partir de los 6 meses de edad, adolescentes y adultos sanos que convivan con pacientes de riesgo.
  • Miembros del entorno familiar cuando existan lactantes menores de 6 meses de edad con factores de riesgo, ya que estos no pueden recibir la vacuna antigripal.
  • Embarazadas, independientemente de las semanas de gestación.
  • Todos los profesionales sanitarios.

También puede valorarse la vacunación de niños sin factores de riesgo (vacunación universal), como se realiza en muchos países desarrollados (Reino Unido, EE. UU., Australia, etc.).

 

Pero también deben vacunarse:

  • Las personas mayores de 65 años o las de cualquier edad que tenga problemas de salud de larga duración.

 

¿Quién no debe ser vacunado?

  • Las personas que hayan tenido una reacción alérgica grave a una vacunación anterior con alguna vacuna de la gripe.
  • Los niños menores de 6 meses.
  • Si se tiene una enfermedad aguda con fiebre alta debe esperarse hasta que esta situación remita.

Obesidad infantil: cómo ayudar a que los niños tengan un peso saludable

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in Nutrición, PEDIATRÍA | Posted on 28-11-2019

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En los últimos años el porcentaje de niños obesos es mucho mayor que hace 20 años, cuando no se hablaba de hábitos de vida saludable, según nos explican desde el Servicio de Pediatría del hospital Vithas Xanit Internacional

Evidentemente, hemos cambiado nuestro estilo de vida y eso nos ha perjudicado a nivel de salud. Como sociedad somos cada vez más sedentarios, estamos sometidos a estrés y el nivel de polución aumenta día a día. La dieta mediterránea que tanto nos enorgullece está siendo cambiada por comidas procesadas, no nos sentamos a comer en familia y no hacemos ejercicio suficiente.

Para intentar comprender el peligro de la obesidad infantil y la forma de superarlo, hemos hablado con un especialista en este tema: el Dr. Pablo Ercoli, pediatra del Hospital Vithas Xanit Internacional. Y la primera cuestión que se nos debe plantear es obvia:

¿A partir de qué parámetros se puede decir que un niño es obeso?

Al relacionar el peso y la estatura del niño, podemos conseguir un parámetro llamado Índice de Masa Corporal (IMC). Si lo comparamos con una población de su misma edad y sexo, podremos saber si, dentro estos parámetros, el índice se encuentra alto o bajo, lo que se cuantifica mediante los llamados percentiles. En este caso, los percentiles expresan el porcentaje de la población que presenta un IMC menor que el individuo estudiado. Aquellos niños situados entre el percentil 90 y el 97, se definirían como pacientes con sobrepeso. Los situados por encima del percentil 97, entrarían dentro de la definición de obesidad.

Consecuencias de la obesidad en la salud de los niños

Hoy sabemos que la obesidad es un estado proinflamatorio, que empeora la salud actual y también futura del niño (diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, etc.). En concreto genera problemas diversos, desde dolor de articulaciones, dolores de espalda o problemas para respirar bien, especialmente al dormir. También, cada vez más, problemas derivados en el colegio como bullying, que suele ser lo que más mueve al niño y a la familia a consultar a un especialista.

Además, como comentamos, en la edad adulta aparecerán hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes, problemas cardiacos… Por todo esto, ¡siempre es mejor prevenir!

¿Hay diferencias entre la alimentación de un niño y una niña?

La alimentación saludable y variada debería ser igual para todos, aunque es verdad, por ejemplo, que en la adolescencia se recomiendan más aportes de hierro en las niñas y más calorías en los niños.

En cuanto a las calorías diarias recomendadas, dependen estrechamente de la edad y de las necesidades particulares de cada niño. Aunque los pediatras suelen calcular las necesidades calóricas individuales, en general es mejor centrarse en comer sano, sin números de calorías como hacemos los “mayores”.

Alimentos saludables para una correcta alimentación infantil

En general los niños deben comer de todo, mientras sea saludable.

Las frutas y las verduras no puedan faltar nunca. Es recomendable comer 3 piezas de frutas y 2 porciones de verduras al día, 5 en total, ¡como los dedos de una mano! Y si ambas son de temporada mejor.

También los pescados y las legumbres son muy importantes. Otro alimento que nunca puede faltar para acompañar nuestras comidas es el aceite de oliva, eso sí, en las cantidades recomendadas por su elevada carga calórica.

Además, cada vez se insiste más en la importancia del consumo de frutos secos naturales, debiéndose evitar los frutos secos procesados (fritos, salados, garrapiñados, etc.).

Por último, tendremos que evitar las comidas procesadas y ultra procesadas, el exceso de sal, azúcares, grasas y proteínas. Evitar especialmente zumos envasados, bollería y bebidas azucaradas.

Menos zumos naturales y más piezas de fruta para los niños

Tomemos de ejemplo al zumo de naranja. Para llenar un vaso, exprimiendo sin pulpa, necesitaremos cerca de 6 naranjas. Eso nos aporta demasiados azúcares.

Además, también es fundamental su velocidad de absorción, lo que se denomina “índice glucémico”. Al extraer el zumo de cualquier fruta hacemos que este índice glucémico sea mucho más elevado, casi parecido al que tienen los azúcares refinados (caramelos, bollería, etc.), lo cual tiene efectos negativos conocidos sobre la salud. Tomar la fruta entera, además de reducir la cantidad neta de azúcar que se ingiere, hace que, gracias a la pulpa y al resto de componentes de la misma, el índice glucémico se reduzca considerablemente, lo que redunda de forma muy positiva en la salud.

Por tanto, es sin duda preferible comer una o dos naranjas enteras que un vaso de zumo natural elaborado con varias naranjas exprimidas.

Cómo deben actuar los padres con un hijo con sobrepeso

Lo primero es asumir que hay un problema y que además tiene solución.

Una dieta correcta y el ejercicio adecuado harán que tu hijo disfrute de una vida plena y saludable ahora y cuando sea más grande.

Tanto al sobrepeso como a la obesidad y a la desnutrición las podemos englobar en el concepto de malnutrición. Es probable que, aunque un solo miembro de la familia tenga el diagnóstico, todos en la casa tengan hábitos dietarios que se puedan mejorar. Ello nos hace pensar que la malnutrición es un problema familiar y social más que de una sola persona, y que cambiando hábitos mejoraremos la calidad de vida de todos en la casa.

Debemos volver a comer en familia, con tiempo, sin televisión de por medio. Volver a la comida “de cuchara”, recetas de la abuela y a la dieta mediterránea de productos de la zona. Además, si lo combinamos con ejercicio, ¡tendremos hábitos saludables para toda la vida!

Clases de Educación Maternal en Vithas Xanit

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in Lactancia, MEDICINA EN FEMENINO, PEDIATRÍA | Posted on 29-10-2019

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Clases de educación maternal Xanit

¡¡Únete a nosotros cuando quieras, a partir de la semana 28 de embarazo!!

En Vithas Xanit cuidamos de ti en los momentos más importantes, por eso, si estás embarazada, hemos preparado para ti 7 clases de Educación Maternal con el objetivo de prepararte, tanto física como psicológicamente, para el desarrollo de tu embarazo y también para el momento del parto. Estas clases tienen lugar en Vithas Xanit Fisium (Avda. del Cosmos, s/n CC. Santangelo – 29639 Benalmádena)

Os dejamos el programa de estas clases:

Clase 1 – Diferentes analgesias: te explicaremos el tipo de dolor que puedes sentir llegado el momento del parto y como aliviarlo, así como el uso de respiración y posiciones

Clase 2 – Trabajo de parto: en esta clase aprenderemos diferentes fases del parto, cómo, por ejemplo, a reconocer signos y síntomas del trabajo de parto

Clase 3 – Lactancia maternal e introducción del alimento sólido: profundizaremos en los beneficios, mitos y técnica correcta del momento de la lactancia, ofreciendo también una introducción al alimento sólido

Clase 4 – Cuidados del recién nacido: aprenderemos a cuidar de nuestro bebe, no sólo en el hospital sino también cuando estemos en casa o tengamos que llevarlo al centro de salud por ejemplo para la vacunación.

Clase 5 – Cuidados durante la cuarentena: trataremos todos los aspectos físicos y psicológicos de este periodo post-parto

Clase 6 – Repaso de dudas: en esta clase os daremos algunos consejos para hacer bolsa a la hora de ir al hospital para el parto y os ayudaremos con los papeles que tenéis que rellenar. También os explicaremos los motivos que debemos tener en cuenta para ir a urgencias obstétricas

Clase 7 – Ejercicios: trabajaremos algunos ejercicios físicos, de suelo pélvico, masaje perineal, uso de pelota de parto, diferentes posiciones durante contracción expulsivo respiración y ejercicios de relajación

(Consultar horarios y próximos grupos disponibles según tu fecha prevista de parto)

Más información en el teléfono: 675284217 (o en el centro Vithas Salud Fisium, teléfono 952 561 951)

Infecciones virales más frecuentes durante la infancia

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in PEDIATRÍA | Posted on 20-09-2019

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La vuelta al cole y la bajada de las temperaturas hace que las infecciones virales se disparen en esta etapa. Hoy, el Dr. Antonio Conejo, responsable del Servicio de Pediatría de Vithas Xanit, hace un repaso por las patologías virales más comunes en niños en la edad escolar y nos explica cómo debemos abordar estas patologías.

 

Fiebre sin foco

La fiebre es un signo común a prácticamente todas las infecciones. En ocasiones, los virus producen, además de la clínica general (pérdida de apetito, etc.), fiebre que no se asocia a ningún otro síntoma y se acompaña de una exploración totalmente normal. A esta situación se la llama fiebre sin foco y es extraordinariamente frecuente en la infancia. Generalmente dura entre 3 y 7 días, quitándose sola posteriormente sin necesidad de ningún tratamiento.

¿Cuál es el tratamiento y qué tengo que hacer en casa?

El único tratamiento es tratar de controlar los síntomas, en este caso el malestar general, con la medicación habitual (paracetamol o ibuprofeno). La fiebre como tal no necesita tratamiento, ya que es un mecanismo de defensa que hace que los virus se dividan con más dificultad, lo que acelera la recuperación de la infección. Sin embargo, cuando la fiebre causa malestar o decaimiento, sí se recomienda usar la medicación antitérmica habitual para mejorar el confort del paciente. Esto significa que hay que fijarse más en cómo de activo está el niño que en lo que dice el termómetro a la hora de decidir si dar alguna medicación o no. Si tiene fiebre pero el niño está activo, no hay que darle nada.

En general, se recomienda no alternar la mediación antitérmica, sino utilizar la menor cantidad de fármacos posible para controlar los síntomas. Si puntualmente lo necesita, puede utilizarse un segundo fármaco de forma alterna, pero la norma debería ser no hacerlo.

Puede pasar que la medicación consiga bajar un poco la temperatura pero queden algunas décimas. Esto es frecuente y no se asocia en general a mayor gravedad.

 

Nasofaringitis aguda (catarro de vías altas)

Los catarros virales son probablemente las infecciones más frecuentes de todas, sobre todo durante el curso escolar. Los síntomas principales son la tos, los mocos y la fiebre, además de los síntomas generales ya comentados (falta de apetito, etc.). Es muy frecuente que los niños se pasen los 2-3 primeros años de su vida continuamente con mocos, sobre todo durante el invierno.

¿Cuál es el tratamiento y qué tengo que hacer en casa?

Si no hay ninguna complicación al respecto, como otitis, problemas de audición o sinusitis, lo único que se puede hacer es tratar los síntomas. La fiebre se trata igual que se ha comentado en el apartado anterior, con paracetamol o ibuprofeno. Además de tratar la fiebre, podemos intentar limpiar la parte alta de la garganta y la nariz con lavados nasales para que el niño esté más cómodo a la hora de respirar e incorporarlo un poco para dormir para que la mucosidad no caiga directamente sobre la garganta y dispare el reflejo de la tos. Seguro que ha oído esta información en multitud de ocasiones por parte de su pediatra.

 

Bronquiolitis aguda

La bronquiolitis es el primer episodio de dificultad respiratoria en un niño menor de 2 años. Es muy frecuente todos los años durante el invierno y está causada por multitud de virus, aunque el más frecuente es el llamado “virus respiratorio sincitial”, conocido por sus siglas VRS. Afecta principalmente a niños de menos de un año. Empieza exactamente igual que un catarro de vías altas, pero en lugar de ir mejorando poco a poco, el niño va empeorando, con aparición de dificultad para respirar progresiva.

¿Cuál es el tratamiento y qué tengo que hacer en casa?

Al igual que la inmensa mayoría de infecciones virales, la bronquiolitis no tiene tratamiento curativo. Las medidas son similares a las del catarro de vías altas, con lavados nasales y posición incorporada. Como la mucosidad y la dificultad para respirar hacen que sea difícil tomar el pecho o el biberón, también se aconseja dar tomas de menor cantidad más veces al día. En ocasiones, se pueden administrar algunos aerosoles en el hospital para hacer que respire un poco mejor durante un tiempo, aunque eso no hace que el cuadro se cure antes ni evita las posibles complicaciones. En otras ocasiones, los niños pueden necesitar oxígeno, aerosoles repetidos o alimentación a través de una sonda, por lo que necesitan ingresar en el hospital.

La bronquiolitis es una enfermedad que puede ser grave, por lo que si el paciente tiene menos de 6 meses, come menos de la mitad de lo normal, tiene mucha dificultad para respirar o se queda sin respirar durante algunos segundos, es recomendable acudir a urgencias para una valoración pediátrica.

 

Gastroenteritis aguda

Los síntomas más frecuentes son la diarrea, el dolor abdominal, los vómitos y la fiebre, aunque no tienen por qué estar todos presentes a la vez (puede haber sólo vómitos, por ejemplo).

¿Cuál es el tratamiento y qué tengo que hacer en casa?

Lo más importante en el caso de las gastroenteritis es evitar la deshidratación. Sabemos que un niño está deshidratado cuando se encuentra muy pálido, ojeroso, adormilado, con la boca y los ojos secos.

Cuando el paciente está perdiendo mucho líquido en las heces y/o los vómitos, hay que reponer esa pérdida de agua y sales para que no se produzca un desequilibrio. La forma de elección para hacerlo es por la vía oral, mediante sueros comerciales preparados con la composición necesaria para esta situación. Cuanto más líquido se pierda en las heces y los vómitos, más cantidad de suero habrá que tomar. Siempre se recomienda que se haga de forma continua durante todo el día y en sorbos pequeños para evitar desencadenar el vómito. En el caso en que los vómitos sean muy frecuentes y no se tolere ni siquiera el suero, existen algunas medicinas que pueden parar los vómitos de forma eficaz para poder así reponer las pérdidas de líquidos por la boca.

Cuando la medicación para los vómitos no es eficaz o existe ya una deshidratación importante, puede ser necesario la rehidratación por vía intravenosa, para lo cual se necesita ingresar en el hospital durante unas horas o días. En esos casos más graves, puede ser necesario realizar algunas analíticas para comprobar que no se han perdido sales minerales en exceso o para planificar su reposición en caso de que sí haya un desequilibrio.

Pueden ser útiles los probióticos, que son concentrados de bacterias que forma parte de la flora habitual del intestino y que pueden ayudar a acortar la duración de la diarrea. La mayoría de los sueros comerciales llevan ya probióticos incorporados a su fórmula, lo que facilita mucho su administración.

En cuanto a la alimentación, no hace falta seguir una dieta especialmente blanda. Es mucho más recomendable tomar una dieta suave o normal que le apetezca al niño que forzarlo a comer algo que no quiera. El beneficio de la clásica dieta blanda no está bien establecido, así que no es demasiado importante insistir en ella. La leche, salvo datos de intolerancia a la lactosa que le dirá su pediatra, se puede tomar con normalidad. La lactancia materna, por supuesto, debe mantenerse sin cambios.

 

Manchas en la piel

Las manchas cutáneas, conocidos como “exantemas”, son muy frecuentes en la infancia como consecuencia de multitud de infecciones virales. Aunque son llamativas porque afectan a la piel, la inmensa mayoría de ellas son totalmente banales. Suelen aparecer bruscamente, aunque en general pueden seguir saliendo más manchas a lo largo de algunos días, para luego desaparecer poco a poco en días o semanas. La mayoría de las veces no se acompañan de otros síntomas (picor, dolor, etc.), aunque a veces pueden presentar fiebre. Hay algunos virus que producen cuadros específicos con nombre propio, como la varicela o el boca-mano-pie, pero la mayoría son inespecíficos y no es posible saber el virus causante, lo cual no es necesario ya que se quitan solas sin tratamiento.

¿Cuál es el tratamiento y qué tengo que hacer en casa?

En general, no hay que hacer nada salvo observar la evolución en casa. Sí puede ser importante identificar un tipo concreto, las “petequias”, que son unas manchas muy pequeñas, violáceas, que no desaparecen al extender la piel o poner un vidrio sobre ellas (se puede probar en casa con un vaso, por ejemplo). Aunque estas petequias se producen por infecciones virales banales en la gran mayoría de los casos, a veces pueden relacionarse con infecciones más graves cuando se acompañan de fiebre, por lo que es recomendable acudir a urgencias para valorar al paciente en estos casos.

Los 10 mandamientos para evitar el ahogamiento de niños en playas y piscinas

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in PEDIATRÍA, VARIOS | Posted on 10-07-2019

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Cada año un número significativo de niños fallecen a causa del ahogamiento en playas y piscinas. Para evitar que este año se repita la cifra de años anteriores, Vithas y ojopequealagua.com  te ofrecen 10 recomendaciones para que tus vacaciones y la de los pequeños de la casa sean lo más divertidas y seguras posibles.

Además no solo hemos de cuidar a los más pequeños, sino también a los más mayores, por lo que muchas de estas recomendaciones son aplicables a adultos de la tercera edad.

 

Medidas de prevención de ahogamiento en piscinas

  1. Vigilancia continua: el niño ha de estar vigilado en todo momento por un adulto que, en caso de tener que ausentarse, deberá contar con otro vigilante de confianza.
  2. Norma 10” 20”: el adulto debe mirar al niño cada 10 segundos y debe permanecer a una distancia tal que le permita llegar en 20 segundos.
  3. Detectar riesgos: es importante comprobar si existe algún modo de que los más pequeños puedan llegar solos a la piscina y en caso afirmativo, saber de qué manera lo haría para evitarlo.
  4. Protección: la piscina deberá contar con dispositivos de seguridad que impidan que el niño llegue al agua en un descuido.
  5. Aprendizaje: antes del verano y desde bastante pequeños deberían aprender a flotar primero y nadar después. Este aprendizaje ha de complementarse con la vigilancia.
  6. Dispositivo de rescate: es importante tener a mano salvavidas, pértiga o un palo largo y teléfono para contactar con emergencias.
  7. Orden: se ha de mantener alejados de la piscina juguetes u objetos que llamen la atención del niño ya que al sentirse atraído por ellos pueden hacer que se acercarse al agua.
  8. Drenajes: asegúrate de que los sistemas de drenaje están apagados y los niños están lejos de los mismos.
  9. Seguridad: la piscina deberá contar con vallas, cobertores de invierno, alarmas perimetrales o de inmersión y elementos de flotación adaptados a cada niño.
  10. Emergencias: aprende la secuencia de reanimación cardiopulmonar (RCP) y el teléfono de emergencias (112).

 

Medidas de prevención de ahogamiento en playas

  1. Siempre acompañados: nunca dejes a los niños ir solos a la playa. Ellos no tienen la misma percepción del peligro que nosotros y pueden menospreciarlo.
  2. Mejor con socorrista: elige playas con servicio de socorrista. Respeta y sigue sus indicaciones.
  3. Chaleco: mejor saber nadar, pero si no es así, en el mar, mejor chaleco que flotador o manguitos.
  4. Evitar saltos: enséñales que no deben saltar desde las rocas o cualquier tipo de plataforma en altura y predica con el ejemplo.
  5. Desconfía de los inflables: las colchonetas, flotadores, etc. dan falsa sensación de seguridad.
  6. Después de comer: deben entrar despacio en el agua ya que existe el riesgo de hidrocución ante cambios bruscos de temperatura.
  7. Vigila constantemente: en la playa hay mucha gente. No los dejes solos ni un minuto.
  8. Confía en el socorrista: si hay que hacer un rescate, sigue siempre sus instrucciones.
  9. La RCP salva vidas: aprende la secuencia de reanimación cardiopulmonar (RCP) y el teléfono de emergencias (112).
  10. Protégele del sol: Aplica crema solar SPF50 con frecuencia, gorro, gafas de sol, ropa ligera, protector labial con filtro solar. Los golpes de calor pueden ser fatales en el agua.

*Estas recomendaciones son extensibles a pantanos, embalses o las pozas que se forman en algunas playas cuando baja la marea.

Siguiendo estos puntos tú y tu familia disfrutaréis de unas vacaciones refrescantes y sin peligro.

¡Feliz verano!

 

Meningitis infecciosa en la infancia

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in PEDIATRÍA, XANIT SALUD | Posted on 24-04-2019

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meningitis

¿Qué es la meningitis?

Las meninges son unas membranas que recubren el sistema nervioso central (SNC: cerebro, cerebelo y médula espinal) que cumplen, entre otras, funciones de protección. Entre ellas, se encuentra el líquido cefalorraquídeo (LCR), que rodea al SNC y también ayuda a estas funciones. Cuando un germen patógeno penetra estas membranas y alcanza el SNC, se produce una inflamación (“meningitis”) como consecuencia tanto de la actividad patógena del germen como de la respuesta defensiva del organismo ante la invasión. Algunos pacientes pueden tener además algunos factores de riesgo que los hacen especialmente propensos a determinados tipos de meningitis.

Además de las meningitis infecciosas, que son las más frecuentes, existen otras enfermedades que pueden originar inflamación meníngea por una activación anómala del sistema inmune en ausencia de infección (meningitis autoinmune).

En ocasiones, las meningitis se pueden acompañar de un cuadro de afectación generalizada muy grave conocido como sepsis.

 

¿Cuántos tipos de meningitis infecciosas hay?

La clasificación de las meningitis se puede hacer en base a distintos parámetros. En general, la más común es la que diferencia según el germen que ocasiona la infección. Así, se distinguen:

  1. Meningitis vírica: son meningitis producidas por multitud de virus diferentes. Son las más frecuentes.
  2. Meningitis bacteriana, producidas por distintas bacterias. Son las más graves. Las bacterias más frecuentes actualmente en nuestro entorno son el meningococo y el neumococo. En el caso del meningococo, existen varios subtipos (serogrupos) diferentes (A, C, Y, W, B), cada uno con algunas características específicas. En recién nacidos, los más frecuentes son los gérmenes relacionados con el canal del parto.
  3. Meningitis tuberculosa, por la bacteria que origina la tuberculosis. Son también graves, aunque son raras en nuestro medio en ausencia de factores de riesgo.

 

¿Es frecuente la meningitis?

Es importante destacar que, pese a la gravedad potencial de la enfermedad, actualmente es un cuadro infrecuente en España, produciéndose la mayoría de los casos en menores de 5 años, sobre todo menores de 1 año, y mayores de 65.

Centrándonos en la meningitis/sepsis meningocócica, que es la más frecuente entre las bacterianas, la incidencia ha descendido progresivamente durante los últimos 15-20 años. Las causas de este descenso son poco conocidas, aunque sí se sabe que estos microorganismos suelen tener periodos de actividad oscilantes en el tiempo que pueden ser imprevisibles, además de causar brotes en algunas comunidades cerradas (universidades, etc.). De hecho, en los últimos 2-3 años parece observarse en España que los casos están empezando a crecer de nuevo a consecuencia del aumento de algunos serogrupos emergentes, como se comentará a continuación.

A este respecto, existen grandes diferencias entre los distintos serogrupos. El más frecuente de todos en Europa y en España es el meningococo B, responsable de más del 40 % de todos los casos de meningitis en la edad pediátrica. Por otro lado, aunque son menos frecuentes en niños, es preocupante el ya comentado ascenso rápido que estamos observando a nivel mundial de otros serotipos como el W y el Y, responsables de en torno al 12 – 13 % de los casos en edad pediátrica, siendo estos más frecuentes en adultos jóvenes y mayores de 65 años.

 

¿Cuáles son los síntomas de meningitis?

Los síntomas, como en casi cualquier infección en pediatría, dependen de la edad del paciente. En general, cuanto más pequeño es el niño, más inespecíficos serán los síntomas, aunque la fiebre está presente en prácticamente todos los casos. En recién nacidos y niños pequeños, además, puede aparecer irritabilidad o somnolencia. En niños mayores, es más común el dolor de cabeza, los vómitos, la rigidez cervical o la tendencia al sueño. En todos los casos pueden aparecer convulsiones u otros signos de afectación neurológica. El abanico de posibilidades es muy amplio.

En cualquier caso, es importante tener en cuenta que estos síntomas pueden ser inespecíficos y acompañar a cualquier otro proceso infeccioso banal, por lo que, ante la duda, es fundamental la valoración el paciente por un pediatra.

 

¿Cómo se diagnostica la meningitis?

Es fundamental una historia clínica completa y una exploración física detallada para establecer el diagnóstico de sospecha de meningitis aguda. Ante esta sospecha, se suele pedir una analítica de sangre para comprobar ciertos parámetros que ayudan al diagnóstico y permiten diferenciar en muchos casos un tipo de meningitis de otro.

No obstante, la prueba definitiva y necesaria ante toda sospecha de meningitis para confirmar o descartar este diagnóstico es la punción lumbar.

En algunas ocasiones, pueden ser de ayuda la realización de pruebas de imagen, como la ecografía craneal o la tomografía computerizada (TC), siempre a criterio del pediatra.

 

¿En qué consiste la punción lumbar?

Es una técnica por la que se extrae una muestra de LCR (líquido cefalorraquídeo) a través de una punción en la zona baja de la espalda. También es utilizada para administrar la anestesia epidural que se utiliza en los partos y algunas cirugías.

Normalmente se realiza con anestesia tópica en forma de crema en la zona de punción, aunque dependiendo de la edad y el caso concreto, se puede realizar también bajo sedación con mediación generalmente intravenosa.

Es la única prueba que permite confirmar o descartar el diagnóstico de meningitis e identificar el germen causante de la infección, por lo que debe realizarse siempre ante la sospecha de meningitis y en ausencia de alguna de sus pocas contraindicaciones.

 

¿Qué complicaciones tiene la punción lumbar?

En manos expertas, es una técnica extraordinariamente segura. Las complicaciones son muy raras y casi siempre, locales (dolor tras la punción, sangrado local, etc.). En niños, el dolor o la rigidez en la espalda tras la punción son mucho menos frecuentes que en el adulto. En algunos niños, sobre todo recién nacidos y lactantes pequeños por su pequeño tamaño, la técnica puede ser algo más complicada y se puede necesitar más de un intento para conseguir una muestra válida (incluso puede llegar a no obtenerse muestra alguna).

 

¿Cuál es el tratamiento de la meningitis infecciosa?

La meningitis vírica no precisa tratamiento casi en ningún caso. Al igual que sucede en muchas otras infecciones virales, son procesos banales que se curan solos pasados unos pocos días, por lo que el único tratamiento son los analgésicos habituales para controlar los posibles síntomas (dolor de cabeza, malestar, etc.). Muchos de ellos ni siquiera necesitan ingreso hospitalario, pudiendo tratarse en casa. Una excepción importante es el caso de la infección por el virus del herpes (meningoencefalitis herpética), que sí es un cuadro muy grave que necesita ingreso hospitalario, a veces en UCI pediátrica (UCIP), y tratamiento antiviral intravenoso prolongado.

La meningitis bacteriana necesita en todos los casos ingreso hospitalario y tratamiento antibiótico intravenoso, a veces con más de un antibiótico hasta que se identifique el germen causal. Es un cuadro grave que puede necesitar ingreso en UCIP y medidas agresivas de soporte, como ventilación mecánica, etc.

Además, se pueden necesitar otros tratamientos según el caso, como corticoides, antiepilépticos o líquidos intravenosos.

 

¿Cuál es el pronóstico de la meningitis infecciosa?

Las meningitis víricas se curan solas y la posibilidad de complicaciones o secuelas es extraordinariamente rara, salvo en el caso de la meningoencefalitis herpética, que sí se asocia con un porcentaje elevado de secuelas neurológicas y mortalidad, incluso con tratamiento correcto.

La meningitis/sepsis bacteriana tiene una mortalidad de prácticamente el 100 % de los casos si no se inicia antibioterapia adecuada, aunque con un tratamiento correcto la evolución suele ser bastante mejor. Sin embargo, incluso cuando se inicia tratamiento precoz y correcto, aproximadamente 1 de cada 10 pacientes fallece y, de los que sobreviven, 2-3 de cada 10 presentan secuelas graves y crónicas.

No obstante, el pronóstico real depende de muchos factores (edad del paciente, tiempo de evolución, presencia de otros factores de riesgo, germen causal, etc.). En cualquier caso, se trata de cuadros que, aunque son poco frecuentes, son potencialmente muy graves y generan un gran impacto no solo en el paciente y su familia, sino en toda la comunidad en la que se desarrollan.

 

¿Cómo podemos prevenir la meningitis infecciosa?

Las meningitis víricas no se pueden prevenir. Los virus causales son múltiples y de circulación habitual entre humanos, por lo que resulta imposible evitar el contacto con ellos. La excepción vuelve a ser la meningoencefalitis herpética, en la que sí que existen algunas medidas para evitar la infección en el canal del parto en los recién nacidos, aunque no hay opción real de prevención en edades posteriores.

Las meningitis bacterianas se pueden prevenir mediante el uso de vacunas. Las meningitis graves por algunas bacterias muy frecuentes hace algunos años, como las producidas por Haemophilus influenzae o meningococo C, han disminuido drásticamente hoy en día (casi han desaparecido en el caso de Haemophilus) gracias a la vacunación de toda la población frente a estos gérmenes incluida en el calendario de vacunas financiado por el Sistema Público de Salud. Otra bacteria causante de muchos casos de meningitis es el neumococo, cuya vacuna (Prevenar®) ha sido recientemente incluida también en los programas de vacunación de toda España.

Por último, también se dispone de vacunas en el mercado privado frente al resto de serogrupos de meningococo. A este respecto, cabe destacar:

  • Vacunas frente a meningococo B: existen actualmente 2 vacunas en las farmacias, Bexsero® y Trumenba®. La primera se puede usar a partir de las 6 semanas de edad y la segunda, entre los 10 y los 25 años. Estas vacunas están recomendadas para todos los niños, sobre todo por debajo de los 5 años, donde la enfermedad es más frecuente. Afortunadamente, algunas comunidades autónomas han empezado incluirlas en sus calendarios de vacunación financiada y se espera que esta práctica se extienda al resto de España de forma progresiva.
  • Vacunas frente a meningococo ACWY: también existen 2 vacunas en las farmacias frente a estos 4 gérmenes, Nimenrix® y Menveo®. Recientemente la Comisión de Salud Pública ha informado que esta vacuna pasará a ser una de las financiadas para todo el territorio nacional próximamente, sustituyendo a la vacuna frente a meningococo C que actualmente se administra a los 12 años. Sin embargo, el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría recomienda iniciar la vacunación durante el periodo de lactancia, tal y como han empezado a hacer algunas comunidades autónomas.

En algunos casos concretos, como pacientes con factores de riesgo, brotes o personal de laboratorio, estas vacunas pueden estar financiadas por la Seguridad Social.

Además de las vacunas, se recomienda tomar tratamiento antibiótico preventivo ante contacto estrecho con casos confirmados de meningitis bacteriana, que, en caso de brotes escolares, puede extenderse a todo el personal y alumnado del centro.

Antonio J. Conejo Fernández.

Test de diagnóstico rápido en Pediatría

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in PEDIATRÍA | Posted on 13-02-2019

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¿Sabías que, en ocasiones, es imposible diferenciar la causa de muchas de las infecciones comunes de los niños simplemente con la historia clínica y la exploración?

Llevamos ya algunos meses de invierno, época en la que la incidencia de infecciones respiratorias y gastrointestinales es especialmente alta a consecuencia de la elevada circulación de algunas bacterias y, sobre todo, muchísimos virus (gripe, VRS, rotavirus…).

Con diferencia, las infecciones más frecuentes en esta época son las respiratorias (catarros, faringitis, bronquitis, bronquiolitis, etc.), que constituyen el principal motivo de consulta en estas fechas, tanto en la consulta externa como en urgencias. Aunque la inmensa mayoría de estas infecciones son de origen viral y no necesitan tratamiento, en ocasiones es muy difícil, prácticamente imposible, diferenciar estas infecciones virales de otras infecciones similares de origen bacteriano que sí pueden necesitar tratamiento antibiótico u otras medidas específicas.

Para ayudar a diferenciar estas infecciones, evitando así tratamientos antibióticos innecesarios o, en otras ocasiones, detectando de forma precoz posibles infecciones potencialmente importantes, el hospital Vithas Xanit Internacional dispone de una serie de tests rápidos que pueden realizarse en el propio servicio de Urgencias en pocos minutos. Veamos a continuación algunas de sus características principales:

1.- Test rápido estreptocócico del grupo A: El Streptococcus pyogenes, también llamado estreptococo del grupo A o, por sus siglas, EGA, es la bacteria causante de más del 90 % de las faringitis agudas bacterianas. En este sentido, es muy importante recordar que la inmensa mayoría de las faringitis son de origen vírico, sobre todo en menores de 3-4 años, y que solo dentro del pequeño porcentaje de faringitis que son producidas por bacterias, casi todas serán causadas por el EGA.

Clásicamente existen algunos signos y síntomas que se han asociado con mayor frecuencia a un tipo de faringitis determinado (víricas o bacterianas). Así, por ejemplo, la presencia de placas de pus en las amígdalas o de fiebre alta fueron considerados durante muchos años como sinónimos de infección por EGA y, por tanto, indicación inmediata de tratamiento antibiótico. Sin embargo, hoy sabemos, desde hace muchos años ya, que eso es completamente falso, ya que la gran mayoría de las infecciones consideradas bacterianas según esos criterios serán causadas también por virus, que son mucho más frecuentes de lo que se creía. Por tanto, aunque podemos estar seguros de que cuando una infección “parece” vírica, muy seguramente sea vírica, esta afirmación no es cierta en los cuadros que “parecen” bacterianos, los cuales, en su mayoría, también serán víricos.

Como consecuencia, está muy establecido desde hace tiempo que en aquellos casos en que se sospeche que se trata de una faringitis vírica (por ejemplo, niños menores de 3-4 años, mucosidad abundante, etc.), no es necesario hacer ninguna prueba, ya que podemos asumir que el diagnóstico es correcto. Sin embargo, cuando sospechemos estar ante una infección bacteriana (por ejemplo, niños mayores de 7-8 años con dolor de garganta intenso y sin mocos), muchas veces estaremos equivocados y es necesario realizar esta prueba para confirmarlo, pues es imposible diferenciar en estos casos unas faringitis de otras y, de no hacer el test y fiarnos solo de la impresión clínica, trataremos con antibióticos a muchos niños de forma innecesaria.

El test consiste en la toma de una muestra de saliva de la garganta con un bastoncillo, a la que se añadirán una serie de reactivos que nos darán un resultado en unos 10 minutos. Es sencillo, indoloro, aunque puede ser algo incómodo, rápido y bastante fiable, aunque no infalible. En ocasiones, se puede utilizar este test para el diagnóstico de otras infecciones causadas por el EGA, como la enfermedad perianal bacteriana.

Por tanto, y aunque por desgracia se sigue viendo en la práctica diaria, sobre todo por pediatras “antiguos” o por médicos no pediatras, es importante tener en cuenta que hoy día no se considera correcto por parte de la mayoría de los protocolos nacionales e internacionales iniciar tratamiento antibiótico para una faringitis sin haber realizado el test previamente, siempre y cuando se disponga del mismo, ya que sabemos que los síntomas y signos no son en absoluto fiables para establecer un diagnóstico de certeza.

2.- Proteína C reactiva (PCR) por técnica capilar: La PCR es una proteína presente en la sangre que tiene la particularidad de que, en presencia de una inflamación de relevancia en cualquier parte del organismo, se eleva de forma importante y de forma precoz, a veces antes de que la infección pueda dar síntomas más específicos. Por tanto, es muy usada para detectar la presencia de infecciones de forma inespecífica, ya que informa de que hay “algo” pasando en el cuerpo, pero no indica el qué ni dónde. Para que se eleve, es necesario que el proceso inflamatorio sea más o menos generalizado; es decir, si hay una infección leve o muy localizada (otitis, faringitis, cistitis, etc.), no se elevará, como tampoco se elevará ante la mayoría de infecciones víricas, aunque a veces puedan dar fiebre alta. No obstante, algunos virus concretos sí que pueden producir una subida moderada de PCR que a veces puede dar lugar a algunas dudas diagnósticas.

Otra ventaja importante de esta proteína es que, conforme la infección se va resolviendo, las cifras en sangre suelen ir bajando de forma paralela, por lo que también nos sirve para comprobar que la infección va mejorando.

Las infecciones que típicamente elevan la PCR son las infecciones bacterianas que llamamos “invasoras”, por ser especialmente agresivas. Entre ellas, podemos destacar la neumonía, la meningitis, la pielonefritis (infección en el riñón), la sepsis o la bacteriemia oculta (presencia de bacterias en la sangre sin otros síntomas asociados).

Aunque tradicionalmente la determinación de la PCR necesitaba de una gran cantidad de sangre que obligaba a tomar una muestra de la vena del paciente y, posteriormente, un procesamiento en el laboratorio que podría tardar más de una hora hasta obtener el resultado, en los últimos años la mejora de la técnica ha permitido la fabricación de máquinas, disponibles en nuestro hospital, capaces de determinar el valor de la PCR a partir de una mínima muestra de sangre obtenida por punción capilar (la misma que para la determinación del azúcar, por ejemplo) y, además, obtener un resultado fiable en menos de 5 minutos.

En general, usamos esta prueba cuando queremos confirmar que un proceso febril en el que no identificamos un foco claro en la exploración (situación extraordinariamente frecuente en Pediatría conocida como “fiebre sin foco”) se debe a una infección vírica que no requiere tratamiento alguno. Unas cifras bajas de PCR en estos casos hacen altamente improbable la existencia de otro tipo de infecciones más graves. Sin embargo, si comprobamos que la PCR está por encima de cierto nivel, es necesario descartar otras infecciones que pueden pasar desapercibidas en la exploración, sobre todo la neumonía, por lo que es frecuente que ampliemos el estudio con una radiografía de tórax. Si todo es normal y la PCR está anormalmente alta, el riesgo de infección bacteriana (bacteriema oculta) es alto y, dependiendo del caso, se puede iniciar un tratamiento antibiótico oral en casa o, dependiendo del estado general el paciente, incluso plantear el ingreso hospitalario.

Es importante tener en cuenta que, aunque muy útiles, estas pruebas solo están indicadas en algunas circunstancias concretas que serán valoradas por el profesional que le asista en Urgencias. En la gran mayoría de los casos, la historia clínica y la exploración física son suficientes para establecer el origen de la fiebre y, por tanto, este tipo de pruebas no resultan de ninguna utilidad.

3.- Otros tests rápidos disponibles: En este grupo, podemos comentar los tests disponibles para la detección del virus de la gripe, del virus respiratorio sincitial (o VRS, causante de la bronquiolitis) o de algunos virus causantes de gastroenteritis (rotavirus, adenovirus, norovirus). Los comentaremos brevemente y de manera conjunta porque tienen menos utilidad en Urgencia y comparten algunas características comunes.

En general, a diferencia de los anteriores, la determinación de estos virus no está indicada en pacientes que se van de alta a casa, reservándose normalmente para pacientes ingresados con fines puramente diagnósticos y epidemiológicos. Esto se debe a que, en todos estos casos, salvo quizá la gripe en algunas circunstancias concretas, el conocer que uno u otro virus en particular es el responsable de la infección no resulta demasiado relevante, ya que ni el tratamiento ni el resto de las medidas terapéuticas van a cambiar en función del resultado de la prueba. Por tanto, ya que no tiene ninguna repercusión a nivel práctico conocer el nombre del virus específico, tiene poco sentido realizarlos de forma sistemática a los pacientes vistos en Urgencias.

Asma o tos en el niño

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in PEDIATRÍA, VARIOS | Posted on 08-02-2018

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El asma es una enfermedad crónica del aparato respiratorio que se caracteriza por un conjunto de síntomas y la positividad a una serie de pruebas diagnósticas. Dichas pruebas, en general, no se pueden realizar correctamente hasta la edad de 6 o 7 años, por lo que se recomienda la terminología de sibilancias recurrentes por debajo de esa edad o la prueba del óxido nítrico, que puede hacerse desde los 4 años si el paciente es colaborador.

Hoy, el Dr. Carlos Hermoso Torregrosa, Neumólogo Infantil del Hospital Vithas Xanit Internacional, nos responde algunas cuestiones relacionada con esta patología que tiende a complicarse en los meses de más frío.

  • ¿Cómo definir la dificultad respiratoria propia del asma?

La tos y la dificultad respiratoria es lo que define clínicamente al proceso asmático. Suele ser episódica y, en ocasiones, si está demostrada su relación con algún neumoalérgeno, ocurre siempre en la misma época del año.

En niños correctamente controlados, aparecerá en escasas ocasiones a lo largo del año (1 o 2 veces), manifestándose como tos tanto con el ejercicio como en reposo y empeorando habitualmente por las noches.

  • ¿Qué signos deben alertar a los padres?

La tos es el signo fundamental que los padres tienen que detectar para prever el inicio de una crisis asmática. Otros, como la retracción subcostal o el aumento de la frecuencia respiratoria, aparecen cuando el episodio ya está más avanzado.

.         ¿Cómo podemos diagnosticar el asma?

Una de las pruebas más conocidas y usadas para diagnosticar y valorar el grado de control del asma es la espirometría con test de broncodilatación, que ayuda a determinar la función pulmonar. Pero, en ocasiones, el uso de esta técnica no es suficiente para diagnosticar esta patología y en los últimos años ha surgido la prueba de la fracción de óxido nítrico exhalado (FeNOx), que tiene la ventaja de poderse aplicar antes que la espirometría, a partir de los 4 años en determinados pacientes. Esta prueba determina el óxido nítrico exhalado a nivel proximal; es decir, en los bronquios; así como a nivel distal o alveolar.

  • ¿Cómo se trata el asma? ¿Cuáles son los tratamientos más efectivos?

Hay múltiples tratamientos para el asma. Se deben diferenciar dos tipos de tratamientos, los tratamientos enfocados para tratar la crisis aguda y los tratamientos de mantenimiento que se indican para tener un correcto control de la enfermedad asmática; es decir, para tener el menor número posible de crisis.

Los tratamientos más efectivos para la crisis asmática y que están aprobados por todas las guías nacionales e internacionales para el asma son los broncodilatadores β2 adrenérgicos de corta duración, salbutamol y terbutalina, de forma INHALADA, nunca oral.

Además, hay estudios que indican que el añadir al tratamiento con β2 corticoides inhalados como la budesonida aumenta su efectividad al disminuir el componente inflamatorio a nivel bronquial que siempre acompaña a una crisis aguda de asma. Cuando la crisis es grave, estos tratamientos inhalados se acompañarán de corticoides orales.

En cuanto al tratamiento de mantenimiento, también tenemos múltiples opciones como los antagonistas de receptores de leucotrienos (montelukast), corticoides inhalados (budesonida, fluticasona) y de asociaciones de corticoides inhalados con β2 acción larga (formoterol/budesonida, salmeterol/fluticasona) que se indicarán en función de la historia clínica del paciente.

Por otro lado, hay algunas vacunas que están especialmente recomendadas en los pacientes asmáticos, ya que tienen más riesgo de padecer infecciones graves y con mayor riesgo de complicaciones por determinados gérmenes. A este respecto, es fundamental recordar que tanto estos pacientes como sus convivientes deben vacunarse de la gripe anualmente siempre que no exista contraindicación, a ser posible con preparados tetravalentes. Junto a la gripe, también es fundamental la correcta vacunación frente al neumococo.

  • ¿Se puede prevenir el asma?

No. Si un individuo está genéticamente predispuesto a padecer asma, no hay, en estos momentos, manera de prevenirlo.

Lo que sí que se pueden evitar son las exacerbaciones asmáticas y mejorar el control de la enfermedad. Esto se consigue a través de un control y seguimiento personalizado en consulta externa especializada, donde se indicarán las pruebas necesarias y los tratamientos de mantenimiento precisos para cada niño con el fin de que tengan el mayor control de su enfermedad con la menor medicación posible.

Las pruebas a realizar para el diagnóstico de la enfermedad son las pruebas funcionales respiratorias ya comentadas, como la espirometría forzada con test de broncodilatación y la FeNOx, que se deberían realizar en todos los niños, y las pruebas de alergia, indicadas en aquellos niños en los que se sospeche un componente alérgico.

Además, tanto la espirometría como la FeNOx se utilizan para el seguimiento de la enfermedad, teniendo la FeNOx las ventajas de que se puede realizar en niños más pequeños (a partir de 4 años) y de que puede predecir una crisis en los niños en los que aparentemente están bien controlados.

  • ¿Debe el niño asmático variar su estilo de vida? (deportes, juegos,….)

Un niño asmático puede realizar una vida normal. Hay numerosos ejemplos de deportistas de élite que realizan su actividad sin ningún tipo de limitación por el hecho de ser asmáticos.

  • ¿Son los hijos de padres alérgicos más propensos a padecer asma?

Es un tema en discusión hoy día, pero parece ser que niños con antecedentes familiares de primer grado asmáticos o con fuerte componente alérgico son más propensos a padecer asma en un futuro.

Una historia clínica detallada en la consulta especializada nos dará el índice predictivo de asma (IPA), que es una herramienta muy útil para determinar el tipo de tratamiento y seguimiento que se va a llevar con el paciente.

Lo que sí tenemos claro a día de hoy es que un niño menor de 3 años que comienza con episodios bronquiales de repetición y que tiene antecedentes familiares de asma debe de ser vigilado y seguido estrechamente hasta la edad en la que se puedan realizar las pruebas necesarias para diagnosticar un asma.

Dr. Carlos Hermoso Torregrosa (Neumólogo Infantil),

¿Vacunas en niños? Responden nuestros expertos

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in PEDIATRÍA | Posted on 08-06-2017

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¿Vacunas sí, no…? ¿Cuándo? ¿Cuántas? El proceso de vacunación genera muchas dudas en padres y madres. Por eso hoy hablamos con el Dr. Conejo, pediatra del Hospital Vithas Xanit Internacional, que nos ayudará a despejar algunas de las dudas más comunes respecto a este tema.

En primer lugar, la gran pregunta:

¿Qué vacunas son necesarias para mi hijo? La recomendación del pediatra

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in PEDIATRÍA | Posted on 02-03-2017

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calendario vacunacion 2017

 

Sabemos lo importante que es para ti la salud de tu hijo, como padres es lo que más nos preocupa. La prevención es fundamental para que nuestro hijo tenga una vida saludable y el instrumento más efectivo para protegerlo de posibles enfermedades infecciosas son  las vacunas.

En este post comentamos todas las vacunas recomendadas para tu hijo en base al calendario propuesto por el Consejo Interterritorial (reflejado en el calendario de vacunación de cada comunidad autónoma) y, sobre todo, en el que la Asociación Española de Pediatría confecciona anualmente.

Este calendario establece las edades preferentes de vacunación y las dosis recomendadas en el tiempo. En él podemos observar que las vacunas recomendadas están divididas en financiadas y  no financiadas.

Veámoslo en el cuadro de vacunación:

  • Vacunas financiadas. Son las que reciben todos los niños en España y son gratuitas. Se incluyen las siguientes: hepatitis B, difteria, tétanos, tosferina, polio, Haemophilus influenzae tipo b, meningococo C, neumococo, sarampión, rubeola y paperas (parotiditis epidémica), varicela y el virus del papiloma humano (esta solo para niñas).

Además de estas, en Cataluña, Ceuta y Melilla vacunan también a todos los niños frente a la hepatitis A.

  • Vacunas no financiadas. Son las que no se incluyen en la financiación pública, por lo que no son gratuitas y se deben adquirir por cuenta del paciente. No obstante el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP) considera oportuno que todos o algunos niños en situación de riesgo, dependiendo de la vacuna, las reciban. Tienen esta calificación las vacunas frente al rotavirus y la del meningococo B en lactantes, la tetravalente antimeningocócica en adolescentes y la vacuna del papiloma humano en niños varones.

Recuerda que el pediatra es el experto que podrá valorar cada caso, porque además de estas recomendaciones generales, existen multitud de situaciones en las que se debe individualizar el calendario por circunstancias personales.

Ahora entramos en detalle en las Vacunas no financiadas ¿qué son y para qué sirven?

  • Vacuna frente a rotavirus:

El rotavirus es la principal causa de gastroenteritis en la infancia. Además, es el causante de los cuadros más graves, los cuales pueden llevar a la deshidratación y otros trastornos asociados en lactantes y niños pequeños.

Esta vacuna, se ha mostrado extraordinariamente efectiva no solo para reducir en número y gravedad las infecciones por rotavirus, evitando así hospitalizaciones, días de absentismo laboral y escolar, etc., sino también para prevenir otras situaciones patológicas en las que está implicado este virus, como convulsiones, etc.

  • Vacuna frente a meningococo B:

El meningococo B, es una bacteria causante de infecciones muy graves como la meningitis o la sepsis (infección de la sangre).

A pesar de la baja incidencia de esta enfermedad en nuestro país en los últimos años, el Comité Asesor de Vacunas, recomienda la vacunación frente al meningococo B para todos los niños a partir de los 2 meses de edad.

  • Vacuna tetravalente conjugada frente a meningococo ACWY:

Además de los meningococos predominantes en Europa, que son el B (no financiado) y el C (financiado) anteriormente nombrados, existen otros serogrupos menos frecuentes pero que están adquiriendo mayor relevancia en los últimos años, como el meningococo de serogrupo Y y W.

 Desde hace pocas semanas, disponemos en farmacias de vacunas frente a estos nuevos serogrupos. El Comité Asesor de Vacunas recomienda administrar esta vacuna a los 14 años de edad en aquellos adolescentes que vayan a vivir en países en los que estos meningococos son frecuentes, como Reino Unido o Estados Unidos, niños mayores de 6 semanas de edad que vayan a viajar a esos mismos países y a aquellos niños mayores de 6 semanas de edad que tengan algunos factores de riesgo de adquirir infecciones meningocócicas, como niños en tratamiento con algunos fármacos inmunosupresores o con algunos tipos de inmunodeficiencias. Así mismo, también se recomienda informar a todas las familias en las que haya adolescentes sobre la posibilidad de ampliar la protección frente a estos serogrupos de meningococo para tomar una decisión individualizada en cada caso.

Vacuna frente al virus del papiloma humano (VPH) en varones:

El papel de los varones en este tema es, por un lado, el de transmisores del virus, aunque, por otro lado, también se han descrito cánceres genitales (pene, ano) y, sobre todo, de cabeza y cuello en los varones provocados por el VPH. Las verrugas genitales, mucho más frecuentes, las padecen ambos sexos por igual.

Las dos vacunas de las que se dispone actualmente frente al VPH protegen frente a los tipos de virus más frecuentemente asociados a dichos tumores. La vacuna tetravalente protege, además, frente a los virus implicados en las verrugas genitales. Próximamente se encontrará disponible una nueva vacuna nonavalente que amplia todavía más la protección frente a virus implicados en el cáncer del área orogenital.

Aunque en algunos países ya se vacuna frente al VPH a ambos sexos, el Comité Asesor de Vacunas recomienda por el momento en España informar a los padres sobre la posibilidad de vacunación en el varón y tomar la decisión de forma consensuada.

Dr. Conejo, pediatra del Hospital Vithas Xanit Internacional