Halitosis o mal aliento: un motivo de rechazo familiar, social o laboral

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in Odontología | Posted on 12-03-2015

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Foto boca con logo

La halitosis o mal aliento es un olor desagradable de la cavidad oral que padece hasta un 50% de la población adulta en algún momento de su vida. La halitosis no es una enfermedad; es un problema que tiene un gran impacto social por el alto porcentaje de personas que la padece. Afecta a más del 25-30% de las personas y es síntoma de procesos fisiológicos o patológicos orales y extra-orales o de inadecuadas prácticas de  higiene bucal. También puede aparecer por hábitos relacionados con la alimentación, el alcohol y el tabaco.

La mayoría de estudios médicos y científicos sobre la halitosis estiman que el 90% de las causas están originadas en la boca, en un alto porcentaje en la lengua. Normalmente la cavidad bucal alberga gran cantidad de bacterias, muchas de ellas responsables de producir compuestos sulfurosos volátiles (CSV) que tienen un olor desagradable. El resto de los casos tienen su origen en problemas de las vías respiratorias y en otras afecciones del organismo como enfermedades renales, diabetes, disfunción hepática o cáncer.

Casi todo el mundo, en algún momento de su vida, sufre  halitosis transitoria. Se puede presentar por la mañana, al despertar, debido al consumo de alimentos, bebidas alcohólicas, tabaco o ciertos medicamentos;  pero también a causa de resfriados, ayunos o dietas. Aunque la halitosis puede presentarse de forma transitoria o de manera permanente y crónica, los esfuerzos han estado dirigidos, desde hace años, principalmente, a enmascararla; en lugar de a encontrar soluciones definitivas. Incluso en personas que no lo padecen, el mal aliento conduce a consumir productos para ocultarlo. La halitofobia se llega a considerar un trastorno psicológico que lleva a la persona a convencerse de tener halitosis aunque no sea cierto.

Para detectar la halitosis existen varios métodos y, entre otros, hay dos medios para evaluar el mal olor bucal: organoléptico (olor detectado por el explorador) o instrumental (Cromatografía de gases). Este método identifica y cuantifica los componentes individuales del aire exhalado. El sulfuro de hidrógeno y el metilmercaptano constituyen aproximadamente el 90% de los compuestos volátiles de sulfuro detectables en el aire espirado y son los responsables principales de la producción del mal olor.

En la mayoría de los casos esta patología se soluciona con tratamientos adecuados a las causas que lo originan. Establecer un correcto diagnóstico y determinar si las causas son de origen oral o no, es el principal objetivo que tenemos en el Servicio de Odontología del Hospital Vithas Xanit Internacional, ya que esto nos permite adaptar el tratamiento a cada paciente según sus necesidades. Pero, además, debemos educar al paciente en la importancia de los controles de higiene oral, ya que de esta manera podemos asegurarnos el éxito.

En este sentido, un elemento clave es reforzar las técnicas mecánicas para la remoción de la placa dental a través del cepillado, hilo dental y uso de cepillos interproximales, así como el control químico de la placa con enjuagues bucales, pastas dentales y agentes antimicrobianos. Ofrecemos a nuestros pacientes las claves para limpiar de forma adecuada las prótesis o aparatos removibles e insistir en el control y la erradicación del hábito tabáquico. También incidimos en las modificaciones dietéticas indispensables para el control del mal aliento.

Dr. Alberto Cuevas Millán

Jefe de Servicio de Odontología del Hospital Vithas Xanit Internacional

Las repercusiones de una buena higiene bucodental en la salud general

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in Odontología | Posted on 17-07-2014

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niño dientes

 

Las enfermedades de las encías son las más comunes. Se estima que entre el 15 y el 30% de los adultos mayores de 35 años sufren estas infecciones,  y una quinta parte de las personas afectadas por ellas sufren periodontitis, una patología grave y crónica que afecta al hueso de los maxilares y lleva a la pérdida de piezas dentales. Pero lo más importante de estas patologías, además de su alta prevalencia, es su relación directa con un grupo de enfermedades metabólicas, ligadas con los mismos grupos de riesgo, que afectan a todo el organismo. Se trata, fundamentalmente, de enfermedades relacionadas con las cardiopatías, como patología más grave y, además, con una larga lista de enfermedades que van desde partos prematuros, afecciones en articulaciones e hígado, e incluso enfermedades autoinmunes.

Como ejemplo, podemos hablar de la diabetes tipo 2, muy relacionada con las enfermedades de las encías, siendo frecuente que los pacientes que no mantienen una buena salud bucodental tengan más posibilidades de descontrolar esta diabetes y viceversa, incidiendo también el descontrol de la diabetes en la posibilidad de sufrir infecciones en las encías.

Esta evidencia científica hace muy importante potenciar los hábitos saludables para mantener una boca sana algo que, desgraciadamente, debido a la situación económica actual y a la necesidad de atender otras enfermedades, parece que está sufriendo un retroceso en la sociedad. De esta forma, las revisiones periódicas son clave, ya que las enfermedades de las encías son patologías silentes, que no se manifiestan hasta que son graves y se hacen crónicas, así es importante tratar la fase aguda, pero también realizar una detección temprana y controlar sus inicios.

La periodontitis

Normalmente, la periodontitis da su aviso con la gingivitis, una infección que afecta sólo a las encías y es fácilmente controlable. El paciente detecta algo de inflamación en las encías, pero no manifiesta dolor. Si esta afección no se trata, la infección puede hacerse interna, afectando al hueso y originándose la periodontitis, una patología crónica que requiere unos cuidados muy exhaustivos y no es reversible. En esa afectación del hueso, al bajar más la unión de la encía y el diente, es mucho más fácil que queden restos de comida, ofreciendo más oportunidades a las bacterias para colonizar las encías y que se produzca infección y, a su vez, que esta infección entre en contacto con las arterias, incidiendo en otras patologías.

Una vez detectada esta patología existen tratamientos muy efectivos que controlan la infección y estabilizan la encía, ayudando a mejorar el estado general de la misma.

Por ello, antes de llegar a ese extremo, es determinante la prevención de estas patologías, que, detectadas a tiempo, son de fácil solución y, en cambio, sino se tratan pronto, se convierten en patologías graves y crónicas.

Hábitos saludables

Así, a los buenos hábitos, como hacer ejercicio, mantener una buena alimentación, cuidar parámetros biológicos (compensar las grasas y el azúcar en nuestro organismo o cuidar la tensión), debemos sumar el mantener una buena salud bucodental que, más allá de la estética, es clave en la influencia que tiene sobre el resto de nuestro organismo.

Para mantener una buena salud bucodental (que debe pasar por una encía limpia, rosada y sin sangrado, con dientes sin sarro, que debe controlarse con ayuda profesional) es imprescindible cumplir las siguientes premisas:

  • Revisiones periódicas (cada 6 meses o 1 año) para que los profesionales confirmen que la encía está bien adherida a los dientes.
  • Mantener una buena higiene dental. Para ello debemos sumar al cepillado tradicional, la limpieza de los espacios interdentales y la unión de encía y dientes, valiéndonos de una serie de elementos como son el hilo dental, irrigadores (aparatos que impulsan un chorro de agua y que funciona como ducha dental al pasar a presión agua entre dientes) y cepillos interproximales (que sirven para limpiar entre diente y diente).
  • Mantener unos hábitos saludables generales: buena alimentación, ejercicio y evitar el tabaquismo.

 

Dr. Alberto Cuevas

 Jefe del Servicio de Odontología del Hospital Vithas Xanit Internacional.