¿Qué es la Pirámide de la Actividad Física?

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in CARDIOLOGÍA CON CORAZÓN | Posted on 26-09-2019

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La OMS define que “la salud es un estado de bienestar físico, mental y social completo, y no meramente la ausencia de mal o enfermedad”. Por lo tanto, contempla el estado saludable de la persona desde el punto de vista de la calidad de vida y no simplemente desde la perspectiva médica. De ahí que sentirse sano contempla una visión más amplia que abarca desde nuestra actitud mental del día a día hasta la información que disponemos acerca de temas relacionados con la salud que nos afectan o preocupan.

En esta visión global de la salud humana, vivir con mejor calidad es esencial y ello está muy relacionado con la pirámide de la actividad física.

Hoy, el Dr. Cabrera, cardiólogo de nuestro hospital y responsable del Grupo de Trabajo de Cardiología del Deporte en la SAC nos explica en qué consiste esta pirámide y nos ofrece algunos consejos para llevar a cabo un estilo de vida saludable.

Esta pirámide nos muestra gráficamente, y en un primer vistazo, la forma en la que deberíamos combinar los distintos tipos de actividad física para conseguir un estilo de vida activo y saludable.

 

Así es la pirámide de la actividad física

La pirámide de la actividad física tiene cuatro escalones en los que se muestra el peso de la importancia de cada una de nuestras actividades cotidianas. De abajo hacia arriba los describiríamos de la siguiente forma:

  1. El primero, que es la base, hace referencia a la actividad física que hacemos a diario y sin casi darnos cuenta: tareas del hogar, pasear al perro, jugar con los niños, lavar el coche, pasear, andar hasta el trabajo, subir por las escaleras en lugar de por el ascensor…
  2. En el segundo escalón, están las actividades aeróbicas que cumplen con la definición de ejercicio físico con una duración de más de 30 minutos y que se realiza de 3 a 5 días combinando intensidades moderadas con altas: caminar rápido, senderismo natación, bicicleta, running, deportes de raqueta, fútbol…
  3. En el tercer escalón estarían los ejercicios generales de fortalecimiento muscular que se realizan al menos 2 días a la semana y que, idealmente, combinan ejercicios de flexibilidad: yoga, pilates, ejercicios con pesas, bandas elásticas o flexiones.
  4. La punta de la pirámide hace referencia a todo aquello que deberíamos evitar en la medida de lo posible y que constituyen el estilo de vida más sedentario: TV, ordenador, videojuegos, ascensor, conducir para todo, estar 8h de trabajo sentado…

Como podemos observar en esta pirámide, la recomendación de hacer ejercicio es casi diario, pero no se trata de ir al gimnasio a diario. Debemos descansar, realizar ejercicios aeróbicos regularmente y fortalecer la musculatura para que las articulaciones se encuentren en condiciones de darnos mejor calidad de vida.

El descanso es también muy importante. Dormir al menos 7 horas todos los días no sólo afecta muy favorablemente a nuestra salud por muchos motivos, sino que también hará que nos recuperemos y asimilemos mejor nuestras sesiones de ejercicio.

No descansar lo suficiente, tener hábitos no saludables, no cuidar la alimentación, el estrés, estar toda la jornada laboral sentados, etcétera, es lo que debemos evitar, ya que esto afecta negativamente a nuestra salud. Por eso debemos poner actitud para evitarlo. Por ejemplo, siempre podremos organizar en las 7, 8 o 10 horas de jornada laboral, un momento para estirar las piernas, adoptar buenas posturas e incluso realizar algún estiramiento suave.

 

Repercusiones de esta pirámide en nuestro corazón

Si seguimos las recomendaciones de la pirámide de la actividad física y realizamos el deporte en los tiempos recomendados, nuestro corazón se hace más grande, eficiente y menos vulnerable a las enfermedades.

Nuestro corazón es parte de nuestro cuerpo y sufre cuando no es tratado de la forma correcta. Por ejemplo, con el exceso de sal, azúcares o alimentos procesados que favorecen la aparición de enfermedades cardiovasculares.

Además, es muy importante dormir al menos 7 horas todos los días para recuperarnos y empezar el día siguiente con energía.

Desde el Hospital Vithas Xanit Internacional te animamos a seguir estos consejos de la pirámide de la actividad física, ¡verás cómo empiezas a sentirte mejor, lo que repercutirá positivamente en tu salud!

Infecciones virales más frecuentes durante la infancia

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in PEDIATRÍA | Posted on 20-09-2019

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La vuelta al cole y la bajada de las temperaturas hace que las infecciones virales se disparen en esta etapa. Hoy, el Dr. Antonio Conejo, responsable del Servicio de Pediatría de Vithas Xanit, hace un repaso por las patologías virales más comunes en niños en la edad escolar y nos explica cómo debemos abordar estas patologías.

 

Fiebre sin foco

La fiebre es un signo común a prácticamente todas las infecciones. En ocasiones, los virus producen, además de la clínica general (pérdida de apetito, etc.), fiebre que no se asocia a ningún otro síntoma y se acompaña de una exploración totalmente normal. A esta situación se la llama fiebre sin foco y es extraordinariamente frecuente en la infancia. Generalmente dura entre 3 y 7 días, quitándose sola posteriormente sin necesidad de ningún tratamiento.

¿Cuál es el tratamiento y qué tengo que hacer en casa?

El único tratamiento es tratar de controlar los síntomas, en este caso el malestar general, con la medicación habitual (paracetamol o ibuprofeno). La fiebre como tal no necesita tratamiento, ya que es un mecanismo de defensa que hace que los virus se dividan con más dificultad, lo que acelera la recuperación de la infección. Sin embargo, cuando la fiebre causa malestar o decaimiento, sí se recomienda usar la medicación antitérmica habitual para mejorar el confort del paciente. Esto significa que hay que fijarse más en cómo de activo está el niño que en lo que dice el termómetro a la hora de decidir si dar alguna medicación o no. Si tiene fiebre pero el niño está activo, no hay que darle nada.

En general, se recomienda no alternar la mediación antitérmica, sino utilizar la menor cantidad de fármacos posible para controlar los síntomas. Si puntualmente lo necesita, puede utilizarse un segundo fármaco de forma alterna, pero la norma debería ser no hacerlo.

Puede pasar que la medicación consiga bajar un poco la temperatura pero queden algunas décimas. Esto es frecuente y no se asocia en general a mayor gravedad.

 

Nasofaringitis aguda (catarro de vías altas)

Los catarros virales son probablemente las infecciones más frecuentes de todas, sobre todo durante el curso escolar. Los síntomas principales son la tos, los mocos y la fiebre, además de los síntomas generales ya comentados (falta de apetito, etc.). Es muy frecuente que los niños se pasen los 2-3 primeros años de su vida continuamente con mocos, sobre todo durante el invierno.

¿Cuál es el tratamiento y qué tengo que hacer en casa?

Si no hay ninguna complicación al respecto, como otitis, problemas de audición o sinusitis, lo único que se puede hacer es tratar los síntomas. La fiebre se trata igual que se ha comentado en el apartado anterior, con paracetamol o ibuprofeno. Además de tratar la fiebre, podemos intentar limpiar la parte alta de la garganta y la nariz con lavados nasales para que el niño esté más cómodo a la hora de respirar e incorporarlo un poco para dormir para que la mucosidad no caiga directamente sobre la garganta y dispare el reflejo de la tos. Seguro que ha oído esta información en multitud de ocasiones por parte de su pediatra.

 

Bronquiolitis aguda

La bronquiolitis es el primer episodio de dificultad respiratoria en un niño menor de 2 años. Es muy frecuente todos los años durante el invierno y está causada por multitud de virus, aunque el más frecuente es el llamado “virus respiratorio sincitial”, conocido por sus siglas VRS. Afecta principalmente a niños de menos de un año. Empieza exactamente igual que un catarro de vías altas, pero en lugar de ir mejorando poco a poco, el niño va empeorando, con aparición de dificultad para respirar progresiva.

¿Cuál es el tratamiento y qué tengo que hacer en casa?

Al igual que la inmensa mayoría de infecciones virales, la bronquiolitis no tiene tratamiento curativo. Las medidas son similares a las del catarro de vías altas, con lavados nasales y posición incorporada. Como la mucosidad y la dificultad para respirar hacen que sea difícil tomar el pecho o el biberón, también se aconseja dar tomas de menor cantidad más veces al día. En ocasiones, se pueden administrar algunos aerosoles en el hospital para hacer que respire un poco mejor durante un tiempo, aunque eso no hace que el cuadro se cure antes ni evita las posibles complicaciones. En otras ocasiones, los niños pueden necesitar oxígeno, aerosoles repetidos o alimentación a través de una sonda, por lo que necesitan ingresar en el hospital.

La bronquiolitis es una enfermedad que puede ser grave, por lo que si el paciente tiene menos de 6 meses, come menos de la mitad de lo normal, tiene mucha dificultad para respirar o se queda sin respirar durante algunos segundos, es recomendable acudir a urgencias para una valoración pediátrica.

 

Gastroenteritis aguda

Los síntomas más frecuentes son la diarrea, el dolor abdominal, los vómitos y la fiebre, aunque no tienen por qué estar todos presentes a la vez (puede haber sólo vómitos, por ejemplo).

¿Cuál es el tratamiento y qué tengo que hacer en casa?

Lo más importante en el caso de las gastroenteritis es evitar la deshidratación. Sabemos que un niño está deshidratado cuando se encuentra muy pálido, ojeroso, adormilado, con la boca y los ojos secos.

Cuando el paciente está perdiendo mucho líquido en las heces y/o los vómitos, hay que reponer esa pérdida de agua y sales para que no se produzca un desequilibrio. La forma de elección para hacerlo es por la vía oral, mediante sueros comerciales preparados con la composición necesaria para esta situación. Cuanto más líquido se pierda en las heces y los vómitos, más cantidad de suero habrá que tomar. Siempre se recomienda que se haga de forma continua durante todo el día y en sorbos pequeños para evitar desencadenar el vómito. En el caso en que los vómitos sean muy frecuentes y no se tolere ni siquiera el suero, existen algunas medicinas que pueden parar los vómitos de forma eficaz para poder así reponer las pérdidas de líquidos por la boca.

Cuando la medicación para los vómitos no es eficaz o existe ya una deshidratación importante, puede ser necesario la rehidratación por vía intravenosa, para lo cual se necesita ingresar en el hospital durante unas horas o días. En esos casos más graves, puede ser necesario realizar algunas analíticas para comprobar que no se han perdido sales minerales en exceso o para planificar su reposición en caso de que sí haya un desequilibrio.

Pueden ser útiles los probióticos, que son concentrados de bacterias que forma parte de la flora habitual del intestino y que pueden ayudar a acortar la duración de la diarrea. La mayoría de los sueros comerciales llevan ya probióticos incorporados a su fórmula, lo que facilita mucho su administración.

En cuanto a la alimentación, no hace falta seguir una dieta especialmente blanda. Es mucho más recomendable tomar una dieta suave o normal que le apetezca al niño que forzarlo a comer algo que no quiera. El beneficio de la clásica dieta blanda no está bien establecido, así que no es demasiado importante insistir en ella. La leche, salvo datos de intolerancia a la lactosa que le dirá su pediatra, se puede tomar con normalidad. La lactancia materna, por supuesto, debe mantenerse sin cambios.

 

Manchas en la piel

Las manchas cutáneas, conocidos como “exantemas”, son muy frecuentes en la infancia como consecuencia de multitud de infecciones virales. Aunque son llamativas porque afectan a la piel, la inmensa mayoría de ellas son totalmente banales. Suelen aparecer bruscamente, aunque en general pueden seguir saliendo más manchas a lo largo de algunos días, para luego desaparecer poco a poco en días o semanas. La mayoría de las veces no se acompañan de otros síntomas (picor, dolor, etc.), aunque a veces pueden presentar fiebre. Hay algunos virus que producen cuadros específicos con nombre propio, como la varicela o el boca-mano-pie, pero la mayoría son inespecíficos y no es posible saber el virus causante, lo cual no es necesario ya que se quitan solas sin tratamiento.

¿Cuál es el tratamiento y qué tengo que hacer en casa?

En general, no hay que hacer nada salvo observar la evolución en casa. Sí puede ser importante identificar un tipo concreto, las “petequias”, que son unas manchas muy pequeñas, violáceas, que no desaparecen al extender la piel o poner un vidrio sobre ellas (se puede probar en casa con un vaso, por ejemplo). Aunque estas petequias se producen por infecciones virales banales en la gran mayoría de los casos, a veces pueden relacionarse con infecciones más graves cuando se acompañan de fiebre, por lo que es recomendable acudir a urgencias para valorar al paciente en estos casos.

RCP, todo lo que debemos saber

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in CARDIOLOGÍA CON CORAZÓN | Posted on 05-09-2019

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RCP corresponden a las siglas de reanimación cardiopulmonar. Consisten en una serie de maniobras universales y estandarizadas que se ponen en práctica ante una parada cardiorrespiratoria y se incluyen en lo que se conoce como cadena de supervivencia.

La parada cardiorrespiratoria se define como una pérdida súbita, inesperada y potencialmente reversible, de conocimiento, acompañado de un cese de la respiración y de los signos de vida.

Se estima que se producen unas 65 paradas cardiorrespiratorias por cada 100.000 habitantes al año, lo que se traduce en una parada cada 20 minutos. La principal causa de parada cardiorrespiratoria es de etiología cardiaca, el 75% se producen en el domicilio y un alto porcentaje son presenciadas. Es por esta razón que es fundamental la necesidad de difundir entre la población el conocimiento de algunas maniobras que nos permitirán intervenir ante una parada cardiaca.

Hoy el Dr. Pablo De Rojas, responsable del Servicio de Medicina Intensiva de nuestro hospital, nos ofrece algunas pautas de actuación si presenciamos una parada cardiorrespiratoria.

Ante una sospecha de parada cardiaca lo primero que debemos de hacer es ponernos seguros en un sitio exento de peligro para nosotros (retirar a la víctima de la carretera, sacarlo del agua en caso de ahogamiento, etc.). A continuación, comprobaremos la ausencia de consciencia moviendo enérgicamente a la víctima e incluso provocándole dolor con estímulos enérgicos. Si no responde a estímulos y no se trata de un traumatismo severo, realizaremos la maniobra frente-mentón extendiendo la cabeza y subiendo la mandíbula, de esta manera abriremos la vía aérea. Posteriormente comprobaremos si la víctima respira, acercando nuestro oído a su boca y examinando también si se eleva el pecho, OÍMOS si sale aire y SENTIMOS la exhalación del aire.

Si comprobamos que la víctima no respira determinamos la situación de parada cardiaca y comenzaremos con las maniobras de RCP.

¿Cómo se llevan a cabo las maniobras de RCP?

Para llevar a cabo esta maniobra deberemos desnudar a la víctima y realizar compresiones torácicas, con el talón de la mano en el centro del pecho cruzamos nuestras manos, sobre el esternón y con una fuerza que deprima el tórax de la víctima unos 5 – 6 cms y a un ritmo de 100-120 compresiones por minuto. De esta manera “estrujaremos” el corazón sustituyendo transitoriamente su función de bomba.

Se acompañará de ventilaciones que se realizan a través del boca a boca. Para ello sellamos con nuestros labios los labios del enfermo y pinzamos la nariz, realizando dos insuflaciones y asegurándonos de que se eleva el pecho (solo así son efectivas). Se realizará a un ritmo de 30 compresiones alternadas con 2 insuflaciones.

Está ampliamente demostrado que con la maniobra frente mentón y con las compresiones torácicas realizadas de manera precoz y correcta se pueden salvar muchas vidas.

Como tercer eslabón de la cadena de supervivencia está la desfibrilación precoz. La primera causa de parada cardiaca extrahospitalaria es de etiología cardiaca secundaria a un infarto y es provocada por una arritmia. Esta arritmia responde en un alto porcentaje a una desfibrilación precoz. Es por ello que se preconiza el uso de la desfibrilación tan pronto como sea posible.

En cuanto a paradas cardiacas de origen pediátrico, su causa más frecuente es por obstrucción de vía aérea secundaria a la ingesta de un cuerpo extraño, por eso es fundamental la prevención y el conocimiento de técnicas de desobstrucción de la vía aérea. En cuanto a la realización de las maniobras de resucitación cardiopulmonar para la población general, son similares a las del adulto, teniendo en cuenta que las compresiones torácicas, obviamente, se realizarán con un par de dedos o con el talón de la mano, dependiendo del tamaño del niño.

En la actualidad está ampliamente demostrada la utilidad de estas sencillas maniobras y vigiladas y recomendadas por asociaciones que preconizan y estandarizan su uso, recomendando su conocimiento a la población general y el acceso precoz y universal a desfibriladores.

Hay múltiples opciones de acceder a cursos, donde por medio de maniquíes se aprenden las técnicas básicas que salvan vidas.

En nuestros centros Vithas disponemos de un plan de formación estandarizado que asegura que todos los trabajadores están formados para saber actuar en este tipo de incidentes.

¿Qué debemos hacer si presenciamos una parada cardiorrespiratoria?

Ante una sospecha de parada cardiorrespiratoria es importante conocer la cadena de supervivencia, que se compone de 4 eslabones:

  1. Avisar al teléfono universal de emergencias 112 y seguir sus recomendaciones.
  2. Recuerde la hora, luego se la preguntarán
  3. Iniciar las maniobras de reanimación cardiopulmonar
  4. Solicitar, si es posible, un desfibrilador externo automático.
  5. Esperar la llegada de servicios médicos avanzados, sin dejar de hacer compresiones.

 

Vídeo de la Fundación Española del Corazón.