Cáncer de mama…¿Y ahora qué?

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in GINECOLOGÍA, Oncología | Posted on 19-10-2016

0

cancer-de-mama

Hoy, con motivo del Día Mundial del Cáncer de Mama, desde nuestro Instituto Oncológico Vithas Xanit, el Dr. Carabantes ha querido hacernos un repaso por el protocolo de actuación que debemos seguir desde que el especialista sospecha que la paciente puede tener un tumor maligno hasta que se confirma su diagnóstico y posible tratamiento. Porque no debemos olvidar que la detección precoz es fundamental para un tratamiento eficaz de la patología y que ayudar desde el primer momento a la paciente a resolver todas sus dudas es fundamental para prestarle un servicio sanitario de calidad. Por eso, en el Instituto Oncológico Vithas Xanit, tenemos el objetivo de proporcionar siempre un diagnóstico y tratamiento del cáncer de alta calidad científica y humana. Se trata de un área multidisciplinar donde a un paciente se le diagnostica, es visto por el oncólogo y en una semana puede ser intervenido y tratado. A continuación hacemos un repaso por los pasos más importantes

 

Cuando a una mujer se le detecta una lesión mamaria sospechosa es importante que se le realice a la paciente lo antes posible una biopsia que pueda confirmarnos la naturaleza de la lesión. Si el diagnóstico es cáncer de mama, se iniciará un protocolo de actuaciones dirigidas al tratamiento de la enfermedad y a la paliación del impacto emocional que supone este diagnóstico para la paciente.

 

Actualmente los avances en el conocimiento biológico del cáncer de mama han permitido conocer que no es una enfermedad, sino un conjunto de enfermedades, con diferencias clínicas, terapéuticas y pronósticas, por lo que se hace necesario que el tratamiento sea cada vez más individualizado. Por otra parte, se requiere también una atención multidisciplinar con la participación de patólogos, radiólogos, médicos nucleares, cirujanos, oncólogos médicos y radioterápicos, psicólogos, voluntarios… Resulta imprescindible una buena coordinación entre ellos, y para esto es muy importante el buen funcionamiento de un comité de tumores donde estén representadas todas las especialidades. En nuestro hospital disponemos de este comité que nos ayuda a tomar las respectivas decisiones para ofrecer al paciente siempre la mejor solución adaptada a sus necesidades.

 

Dentro de este equipo cada especialista tiene una importante función, tanto en el diagnóstico final como en el tratamiento a seguir. El patólogo, por ejemplo,  tiene que definir las características histológicas de la enfermedad: tipo de tumor, tamaño y grado histológico, afectación ganglionar, receptores hormonales, etc.

 

Con la información clínica, patológica y radiológica. Se decidirá el tratamiento loco-regional y sistémico que hay que realizar, con el objetivo de conseguir la curación definitiva del tumor.

 

Tratamientos

 

Siempre que sea factible, se preferirá una cirugía conservadora de mama con ganglio centinela ó con vaciamiento axilar, dependiendo de la situación axilar. Hoy en día, en muchos casos, se está evitando el vaciamiento axilar sin comprometer los resultados de supervivencia, pero con la gran ventaja de reducir el riesgo del temido linfedema o hinchazón que se produce en el brazo después de este vaciamiento axilar. Cuando se hace necesaria la mastectomía (por tamaño tumoral o pobre resultado estético con la cirugía conservadora), también es factible, en muchos casos, iniciar el proceso de reconstrucción mamaria en el mismo acto quirúrgico, con la colocación de un expansor que permite la posterior colocación de la prótesis definitiva sobre todo cuando no es necesario administrar radioterapia después de la cirugía.

 

No todas las pacientes con cáncer de mama tras la cirugía precisarán radioterapia o un tratamiento sistémico (quimioterapia, hormonoterapia y terapias biológicas). Esto dependerá siempre de las características patológicas de la enfermedad, su extensión clínica (áreas ganglinares o a distancia) y  las características biológicas basadas en el análisis de expresión de múltiples genes tumorales (plataformas genómicas).

 

La radioterapia consiste en la administración de radiaciones ionizantes dirigidas al volumen blanco seleccionado (mama y áreas ganglionares) para eliminar células tumorales en esas áreas. Se utilizan aceleradores lineales de particulares para administrarla y estaría indicada tras cirugía conservadora o, en algunos casos, tras una mastectomía según el tamaño tumoral y la situación ganglionar.

 

Respecto al tratamiento con terapias sistémicas (QT, HT y terapias biológicas), la quimioterapia se puede administrar después de la cirugía cuando el cáncer es infiltrante, es decir, que ha tenido contacto con el sistema sanguíneo y linfático, dependiendo de las características patológicas, clínicas y biológicas de la enfermedad, para destruir células tumorales diseminadas por vía hematógena o linfática. También se puede administrar antes de la cirugía con el objetivo de reducir la enfermedad para favorecer la resección y permitir la conservación mamaria. Son fármacos que se suelen administrar por vía intravenosa (alguno es oral), en ciclos de 21 días,  y su duración habitual es de  3 a 6 meses.

 

Podría ser necesario otro tratamiento cuando el tumor expresa receptores hormonales, la hormonoterapia, que se realiza durante un periodo de 5 a 10 años. En los casos de tumores HER-2 positivo también hay que recomendar tratamiento con un anticuerpo monoclonal (trastuzumab) durante 1 año, que se puede asociar con quimioterapia y con hormonoterapia. En situación metastásica disponemos de más terapias biológicas conocidas como antiHER2.

 

Es importante informar al paciente durante los tratamientos de todos los efectos secundarios que pueden darse para que este sepa cómo debe afrontar todo el proceso ya que el perfil de los efectos secundarios de los fármacos es diferente, por ejemplo, a los de la quimioterapia.

 

Durante todo el tratamiento y en el futuro recomendamos siempre a los pacientes adquirir hábitos saludables como dejar de fumar, moderar el consumo de alcohol, una dieta equilibrada rica en verduras y frutas, moderar el consumo de grasas y azúcares, y evitar el sedentarismo. El ejercicio físico es recomendable, incluso durante el tratamiento  con quimioterapia, pero su práctica debe ser racional y ajustada a la situación física de las pacientes.

 

 

 

 

¡Cuidado que llega la gripe!

Posted by Hospital Vithas Xanit Internacional | Posted in PEDIATRÍA, VARIOS, XANIT SALUD | Posted on 10-10-2016

0

gripe1

Empezamos el otoño y con él llegan los cambios bruscos de temperatura…..Las gripes y resfriados se apoderan de nosotros, colapsando consultas y urgencias un año más.

Hoy hablamos con el Dr. Francisco Navarro Romero, médico especialista en Medicina Interna.

 

¿Qué síntomas tiene una gripe?

La gripe, provocada por los virus de la influenza, se presenta con síntomas generales que empiezan de forma repentina, como cefalea, febrícula, escalofríos, dolores musculares (siendo más frecuentes en las piernas y en la columna lumbosacra) y malestar general; se suele acompañar de inflamación de vías respiratorias desde el principio (lo que ocasiona tos, dolor de garganta, mucosidad nasal…). En ocasiones el comienzo de la enfermedad es más paulatino, con síntomas más leves pudiendo parecerse al cuadro de un resfriado común.

La fiebre suele ir remitiendo en los primeros dos a tres días; los síntomas generales al cabo de los dos a cinco días; y los síntomas respiratorios suelen prolongarse durante una semana (la tos puede persistir una o dos semanas más).

¿Qué diferencia hay con un simple resfriado? ¿Cómo distinguirla?

Mientras que en la gripe el inicio de los síntomas suele ser súbito y con síntomas generales, en el resfriado común el comienzo de la enfermedad suele ser paulatino y con síntomas respiratorios, siendo más leves los síntomas generales como el malestar y la cefalea, y siendo poco habitual la fiebre.

Por tanto, si usted comienza con síntomas respiratorios consistentes en estornudos, secreción acuosa nasal, congestión nasal, dolor de garganta… sin llegar a presentar una fiebre alta ni síntomas generales desde el principio, probablemente se trate de un resfriado común.

¿Cuándo debemos ir al médico?

Las personas con mayor riesgo de complicaciones deberían consultar con su médico ante la aparición de síntomas de gripe, siendo más proclives las personas mayores de 65 años de edad, niños menores de 5 años de edad (en particular los lactantes), pacientes con enfermedades crónicas (cardiacas, pulmonares, diabetes, hemoglobinopatías, disfunción renal y personas inmunodeprimidas). El embarazo, sobre todo en el segundo y tercer trimestres, también hay una mayor predisposición a complicaciones.

En general, se debe consultar con el médico cuando la fiebre se hace persistente, o ha desaparecido pero en pocos días ha vuelto a aparecer, si aparece tos con expectoración purulenta o dificultad respiratoria, por el riesgo de complicación con neumonía.

También se debe consultar si aparece sintomatología de otra índole (no relacionada con síntomas generales o síntomas respiratorios).

¿Es necesario vacunarse todos los años? ¿Qué personas están obligadas a vacunarse?

Es necesario vacunarse todos los años, puesto que los virus que circulan en cada brote estacional no son idénticos al del año anterior. El proceso evolutivo normal del virus hace que se produzcan una serie de cambios en el mismo conocidas como variaciones antigénicas (se distinguen variaciones antigénicas mayores y menores, estas últimas muy frecuentes y que hacen que de un año a otro la inmunidad adquirida con la vacuna no sea suficiente para el año siguiente). La consecuencia de estas pequeñas variaciones es que la vacuna antigripal debe ser modificada anualmente adaptándola a las cepas que se estima circularán en cada temporada.

Según recomendaciones aprobadas por la Comisión Nacional de Salud Pública, se recomienda vacunar a las siguientes personales:

  1. Personas de edad mayor o igual a 65 años.
  2. Personas menores de 65 años que presentan un alto riesgo de complicaciones derivadas de la gripe:
  • Niños/as (mayores de 6 meses) y adultos con enfermedades crónicas cardiovasculares (excluyendo hipertensión arterial aislada) o pulmonares, incluyendo displasia bronco-pulmonar, fibrosis quística y asma.
  • Niños/as (mayores de 6 meses) y adultos con:
    • Enfermedades metabólicas, incluida diabetes.
    • Obesidad mórbida (índice de masa corporal ≥ 40 en adultos, ≥ 35 en adolescentes o ≥ 3 DS en la infancia).
    • Insuficiencia renal.
    • Hemoglobinopatías y anemias.
    • Asplenia.
    • Enfermedad hepática crónica.
    • Enfermedades neuromusculares graves.
    • Inmunosupresión, incluida la originada por la infección de VIH o por fármacos o en los receptores de trasplantes.
    • Implante coclear o en espera del mismo.
    • Trastornos y enfermedades que conllevan disfunción cognitiva: síndrome de Down, demencias y otras.

En este grupo se hará un especial énfasis en aquellas personas que precisen seguimiento médico periódico o que hayan sido hospitalizadas en el año precedente.

  • Residentes en instituciones cerradas, de cualquier edad a partir de 6 meses, que padezcan procesos crónicos.
  • Niños/as y adolescentes, de 6 meses a 18 años, que reciben tratamiento prolongado con ácido acetil salicílico, por la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye tras la gripe.
  • Mujeres embarazadas en cualquier trimestre de gestación.
  1. Personas que pueden transmitir la gripe a aquellas que tienen un alto riesgo de presentar complicaciones:
  • Trabajadores de los centros sanitarios, tanto de atención primaria como especializada y hospitalaria, pública y privada. Se hará especial énfasis en aquellos profesionales que atienden a pacientes de algunos de los grupos de alto riesgo anteriormente descritos.
  • Personas que por su ocupación trabajan en instituciones geriátricas o en centros de atención a enfermos crónicos, especialmente los que tengan contacto continuo con personas vulnerables.
  • Personas que proporcionen cuidados domiciliarios a pacientes de alto riesgo o ancianos.
  • Personas que conviven en el hogar, incluidos niños/as, con otras que pertenecen a algunos de los grupos de alto riesgo, por su condición clínica especial (citados en el punto 2).
  1. Otros grupos en los que se recomienda la vacunación:
  • Personas que trabajan en servicios públicos esenciales, con especial énfasis en los siguientes subgrupos:
    • Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, con dependencia nacional, autonómica o local.
    • Bomberos
    • Servicios de Protección civil.
    • Personas que trabajan en los servicios de emergencia sanitarias.
    • Trabajadores de instituciones penitenciarias y de otros centros de internamiento por resolución judicial.
  • Personas que, por su ocupación, pueden estar en contacto con aves con sospecha o confirmación de infección por virus de gripe aviar altamente patogénico, especialmente:
    • Las personas que están directamente involucradas en las tareas de control y erradicación de los brotes (destrucción de los animales muertos, limpieza y desinfección de las áreas infectadas).
    • Las personas que viven y/o trabajan en granjas de aves donde se han notificado brotes, o se sospecha su existencia.

¿Qué alimentación puedo seguir este invierno para reforzar mis defensas?

Es importante seguir una dieta equilibrada y balanceada, siendo una buena recomendación seguir las pautas de una dieta mediterránea en la que estén presentes las verduras, hortalizas, frutas, legumbres, cereales, huevos, pescados y carnes con las proporciones adecuadas, para asegurar un adecuado aporte de los nutrientes, minerales y vitaminas que nos ayuden a tener activo a nuestro sistema inmunitario. Junto con la alimentación, también es importante realizar ejercicio físico de forma regular, y asegurar un buen descanso nocturno.

¿Qué hay de cierto en que la Vitamina C es buena para combatir la gripe?

La creencia popular es que la vitamina C puede curar el refriado común. Pero la investigación científica al respecto es controvertida, y no arroja datos concluyentes. Existen ensayos que han indicado que la administración regular de vitamina C reduce la duración de los síntomas en el resfriado común, pero este efecto no se repitió en los pocos ensayos terapéuticos realizados hasta el momento. No obstante, debido a que se ha sugerido que puede disminuir la duración e intensidad de los síntomas, y debido a su bajo costo y seguridad, puede que valga la pena que los pacientes con resfriado común prueben individualmente si la vitamina C terapéutica tiene efectos beneficiosos para ellos.